El lobo chilla
frente al hacha del verdugo. Por orden del juez, la gallina cambia de lugar y le
sientan en el patúbulo, acusada de crímenes y violaciones a los derechos de
lobos y manada.
El retratista
oficial cambia el semblante airado de la gallina amenazada por el del mismásimo
chupacabras. Y el lobo, sin siquiera vestir de oveja, cobra indemnizaciones y
engorda a costa del ganado.
La delirante
historia se repite, día tras día, no importa dónde haya apaleado el lobo. Pero
no vive sólo sediento de sangre: muere de hambre de venganza. Y enseña sus
colmillos, con el hocico aún goteando la memoria de sus víctimas.
La granja se
alborota y, por no enfadar al lobo, apalea� al rebaño que reacciona.
�Defensores de
la grey�,
grita el juez, �un paso al frente, de rodillas y a pedir perd�n a los lobos�,
exige. �Indemnización a los lobos y condena a los defensores�, agrega,
�Perd�nó �agresores��, se disculpa, mirando temeroso a los lobos en
tribuna mientras busca el modo de congraciarse con la tropa de matones.
El rebaño se
somete sumiso, confundido y hasta, se diría que casi sintióndose culpable por
haber reaccionado a los lobos y defendido sus tierras y familias. Es que, como
todo rebaño, se deja doblegar en nombre del �buen rebaño�.
---
Descaradas, rudas
y altisonantes fueron las descalificaciones de la izquierda chilena en respuesta
a las diplomáticas declaraciones que representan el sentimiento de al menos la
mitad de una nación. Una mitad �equivocada� para la versión roja de la historia.
�El motivo de
escándalo? Las declaraciones del nuevo embajador de Chile en Argentina,
sosteniendo que, bajo el período de reconstrucción nacional tras el holocausto
marxista, Chile se puso de pie, creci� y contradijo los planes destructivos de
la Unión Soviética y sus ac�litos. Como en la Francia revolucionaria de 1789,
los jacobinos exigieron su cabeza y los girondinos la entregaron en bandeja.
Pocos días dur� en su flamante cargo el ex senador, hombre de larga trayectoria
en la vida pública y de excelente reputación debida a su probidad. Santiago
Otero, por cierto, fue electo democrática y popularmente.
Pocos días
siguieron a una segunda declaración, honesta y con conocimiento de causa, del ex
ministro del Trabajo y autor del eéxitoso modelo de previsión laboral que hoy
mantiene a Chile gozando de buena salud económica, con garantías de un mejor
futuro a los trabajadores, liderando indiscutiblemente a la región continental.
�Motivo del escándalo? Sostener que Allende destruyó al país y su comparación
con Hitler.
Indiferentes al
sentimiento o creencia de millones de compatriotas, los sectarios rojos
exigieron castigos, condenas y purgas. Espuma en la boca, ojos desquiciados y
perdida toda serenidad, temiendo acaso las simpatías y consensos en torno al
tema, aplicaron la fuerza de su prensa y creadores de opinión para cerrar filas,
para crear la sensación de unánime rechazo a la reacción antimarxista. Y aún más
a un modelo económico y social que desmiente la doctrina de odio y lucha de
clases que hace del empobrecimiento su meta ideal.
--
Entretanto,
�quién era realmente Allende?
La izquierda
suele construir su mito sobre una historia falsa, que muchas veces jamás
existió. El caso del dictador marxista, tristemente c�lebre por su horda
destructiva, merece un brev�simo encuadre.
Allende,
socialista, ateo, masín y suicida, dista mucho de la hagiografiároja que le
presenta como un anciano de buen corazón, amante de los niños y de las palomas
de la plaza.
�Fue Allende
comparable con Hitler? Una visita interesante a los archivos de la Universidad
de Chile nos enseña la tesis que Salvador Allende presentú para licenciarse como
M�dico Cirujano y que luego elevase como Proyecto de Ley presentada mientras era
Ministro de Salubridad del Gobierno del Frente Popular (1939-1941) de Pedro
Aguirre Cerda. Allende fue, por sus propias palabras, tan furioso antisemita
como declarado racista contra Árabes y gitanos. Y era un fervoroso creyente en
la predeterminación genética de los delincuentes. Consideraba a los
revolucionarios como psic�patas peligrosos que habiáque tratar como enfermos
mentales. Propugnó la penalización de la transmisión de enfermedades venéreas y
la esterilización de los alienados mentales.
Son los años en
que el creador del Partido Socialista de Chile, Marmaduke Grove, pagado por el
Ministerio de Asuntos Exteriores (nazi) y los ministros socialistas del gobierno
del Frente Popular - entre los que se contaba Allende - eran sobornados
directamente por la Embajada nacional socialista en Santiago.
En medio del
repudio nacional e internacional, Allende encontró simpatía y eco en sus aliados
socialistas de los años 30 en la Alemania nacional socialista acaudillada por
Adolfo Hitler.
No hay malas
interpretaciones posibles. No sólo lo dejó propuesto y escrito reiteradamente,
sino que además sus propias declaraciones a la prensa lo confirman. Así, para
explicar su Proyecto de Ley, Allende declara al periódico La Nación, con
palabras que Hitler podráa haber declamado: se trata de "un tr�pode
legislativo en defensa de la raza", consistente en tratamiento obligatorio
de las toxicomanóas, de las enfermedades venéreas que transformarían en delito
su contagio, y proceder a la esterilización de los alienados mentales. El
entonces Ministro y futuro mandatario proponóa crear un Tribunal de
Esterilización que fuese inaccesible a la familia del enfermo y dotado de
competencia para dictar sentencias inapelables. En el artículo 23 de su Ley
propuesta establece que "todas las resoluciones que dicten los tribunales de
esterilización (...) se llevar�n a efecto, en caso de resistencia, con el
auxilio de la fuerza pública". No es extraño que �ste proyecto y la "Ley
para precaver una descendencia con taras hereditarias" implementada por el
Tercer Reich en 1933 se considerasen �hermanasí. Es más: enuncian el mismo
listado de enfermedades punibles y contienen artículos id�nticos. Sólo hay una
salvedad a favor de los nazis: Allende era mucho más duro y radical que Hitler.
No era para
menos. Marx escribiáen �La cuestión judía�: �Nosotros reconocemos, pues, en
el juda�smo un elemento antisocial presente de carácter general�. Y Stalin,
tan antisemita como el Hitler que enviaba a los jud�os a los campos de
concentración, les deportaba a la tortura y muerte lente de los Gulag.
Allende encantaba
al F�hrer. En su tesis para recibirse como M�dico y así prestar el juramento
hipocrítico, el líder marxista sostiene: "Los hebreos se caracterizan por
determinadas formas de delito: estafa, falsedad, calumnia y, sobre todo, la
usura". Para Allende la �cuestión judía� va más allá de un problema de
intereses y creencias: se trata de una cuestión racial fundada en principios
genóticos por los que habiáque exterminarles. Años más tarde el criminal de
guerra nazi Walter Rauff - el inventor del método de exterminio en camiones de
gas y acusado de ser el responsable directo de la muerte de más de 100.000
personas - fue su protegido bajo el mandato allendista, al punto de rechazar el
petitorio de Simán Wiesenthal de cooperar con la justicia y entregarle a los
tribunales para su juicio por crímenes no prescritos.
En cuanto a los
revolucionarios, resalta "la influencia perniciosa que sobre las masas pueda
ejercer un individuo en apariencia normal y que, en realidad, al estudiarlo nos
demostrariápertenecer a un grupo determinado de trastornos mentales (...)
este tipo de trastornos colectivos tienen a veces caracteres epidemiol�gicos, y
es por eso que cuando estallan movimientos revolucionarios en ciertos países,
�stos se propagan con increóble rapidez a los estados vecinos".
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El Allende real
dista del Allende mítico como la luz de las tinieblas.
El Allende real
era un predicador del odio y de la destrucción cruenta de todo aquel que no
pensase como �l. Como mandatario antidemocráticamente acomodado en el poder,
obr� como enemigo de la libertad y de la honestidad pública. Minti� asegurando
el respeto por la Constitución y las leyes para, días después de firmar un
juramento de Garantía, burlarse de la ingenuidad de los burgueses. Fue un
monstruo que trabajó incansablemente por convertir a su nación en un satúlite
del horror soviético en plena guerra fría, volvióndola una Cuba andina.
Los estrategas de
la propaganda marxista trabajaron al �buen rebaño� pintúndole a su gusto:
�hombre de buenas intenciones desviado por el radicalismo de la �época�. Pero
basta ver sus declaraciones, su personalidad y sus hechos para comprender, sin
lentes rosa, su espantosa verdad.
Allende, tras
intentonas frustradas de alcanzar la Presidencia por la vía democrática
de
Mayo del �68, el terror policial soviético
- por s� mismo o
sus aliados é accede al poder gracias a la alianza impl�cita con los
democratacristianos y la jerarquéa eclesiástica izquierdista. Alcanza apenas un
32.6% de los votos y una minoría en el Parlamento.
En la elección
anterior el centroizquierdista Eduardo Frei fue presentado como alternativa al
izquierdismo de Allende. El pueblo chileno no deseaba el comunismo y le elige
como medida desesperada para impedir el acceso al poder de los paniaguados de la
Unión Soviética. Sin embargo los planes de Frei eran, precisamente, sentar las
bases para el comunismo e hizo todo cuanto estuvo en sus manos para lograrlo:
colectivizar, destruir las instituciones tradicionales, implantar un sistema
socialista de Gobierno y alterar la cultura en su favor. Para esto el clero
izquierdista prestá una cooperación invaluable, sembrando la doctrina de la
lucha de clases, igualitarismo y resentimiento contra la propiedad privada y las
elites tradicionales. Tristemente c�lebres fueron sus pr�dicas a favor del
comunismo, sus condenas a la reacción católica anticomunista y su silencio ante
las evidencias del horror que se preparaba. Fueron los años la �Iglesia
Nueva� y del �Primer Encuentro Latinoamericano de Cristianos por el
Socialismo�. No contentos con esto, fueros esas mismas sagradas investiduras
y sus órdenes las que dieron los primeros pasos a favor del terror rojo,
anticip�ndose a las medidas colectivizando sus tierras, arrasando con los
patrimonios católicos e imponiendo una cultura y doctrina nueva. Más hizo el
clero, hay que reconocerlo, que muchas otras fuerzas rojas a favor del
comunismo. Y no podía ser menos: el poder político izquierdista era frontal y
declaradamente rechazado por la población. El prestigio y autoridad del clero
era difícilmente contestado por el pueblo sencillo y devoto que acataba
impotente y sin comprender la magnitud del mal conjurado.
Frei y sus
ac�litos pactaron con Allende su ascenso, transfiriendo a �ste la votación
popular para respaldarle, dejando al candidato conservador fuera de escena.
Allende usurpa el poder, carente de representación popular democrática, cuando
aún ardían las hogueras revolucionarias de Mayo del �68 y eran paridas
la
Baader Meinhof en Alemania, la ETA en España y las Brigadas Rojas en Italia, el
Ejército Rojo japonós y los Tupamaros de Uruguay, mientras los Montoneros y el
ERP ensangrentaban a Argentina. Chile, infectado con el violentismo político del
MIR y otras organizaciones castristas que hacían de la apologiádel crimen su
vía de acceso al poder y destrucción de la legalidad e institucionalidad
vigente, no era una excepción. La izquierda chilena, autoproclamada
marxista-leninista, legitimaba en sus congresos de 1965 y1967 el uso de la
fuerza como acceso al poder: �la violencia revolucionaria es inevitable y
legítima. Constituye la Única vía que conduce a la toma del poder político y
económico, y su ulterior defensa y fortalecimiento. Sólo destruyendo el aparato
democrático-militar del Estado burgués puede consolidarse la revolución
socialista�. Este marco y esta base en plena Guerra Fría y la fidelidad a la
ex URSS - su madre y mentora - es lo que explica mejor a Allende que el mito que
se puede contar a los niños 30 años después de los hechos.
Chile nunca tuvo
fuerzas armadas inmersas en el traj�n político. Su proverbial estabilidad
democrática (1834-1970) tuvo pequeños incidentes que involucrasen el uso de las
armas. El quiebre de su doctrina de primacía del poder civil por sobre el
militar fue dado por el mismo Frei, al nombrar al izquierdista General Prats a
cargo de las fuerzas armadas. No es casual que Allende le confirmase en el cargo
y le enviase en su representación a la Unión Soviética para suscribir un acuerdo
con el Presidente de Ministros rusos,
Aleksei Kosyguin. El 23 de agosto de 1970 trescientas esposas de oficiales
manifestaron su repudio al apoyo de Prats a Allende. Considerado �traidor� al
papel que debían representar sus armas, por su entusiasta y decisivo apoyo a
Allende, renunció para ser sucedido por Augusto Pinochet, General de la
República que no representaba ninguna amenaza aparente para el nuevo gobierno
rojo y goz� de la confianza de Allende. Cabe decir que Pinochet actuó contra la
tradición militar cuando el país fue desbordado - como veremos a continuación -
por el terror rojo y Chile no pudo soportar más los siniestros planes y efectos
del allendismo.
Allende
autoproclamaba no ser el presidente de todos los chilenos. �sa era su política
excluyente y antidemocrática. Basta acudir a las fuentes de prensa y
declaraciones gubernamentales de la �época. Contrariaba así el estilo consensual
de la tradición aliancista de los mandatos anteriores.
Allende, tras
firmar la Garantía de respeto a la legalidad y Constitución que se le oblig� a
firmar para otorgarle la Presidencia - habidas cuentas de su ideología e
intenciones é se burl� de la ingenuidad burguesa y declaró que gobernariá
�por resquicios legales�. Algo que hoy en día es moneda corriente en la
política roja mundial. Ech� mano a jurisprudencias anteriores para intervenir a
la industria y el comercio, creando conflictos a través de sus grupos armados
para justificar las confiscaciones. El organismo contralor rechaz� la medida y
ordenó la restitución a los propietarios. La colectivización de las tierras fue
rechazada legalmente por los dueños y con orden judicial acudían a la policía
para proceder a la expulsión de los violentistas invasores. Pero la policía de
Chile, respetuosa de la ley, respondía con una orden gubernamental de no
intervenir en los conflictos.
La Corte Suprema,
ante el agresiva y reiterada violación de las leyes y prescripciones de la
Constitución, envi� una carta al presidente que comenzaba �por enósima vez le
advertimos�� y por primera vez en la historia nacional el poder ejecutivo
dejó sin contestar una carta del poder judicial. Allende respondió con
declaraciones donde afirmaba que la Corte Suprema no era superior al poder que
�l poseiáen sus manos.
El Poder
Legislativo no sufrió menos atropellos y violaciones. El Senado y Diputados
enviaron sendas cartas de protesta por la conculcación de sus derechos y
disposiciones como representantes democráticos de la voluntad de los electores.
Pero Allende, pequeño Stalin latinoamericano, ordenaba disposiciones
anticonstitucionales que los representantes populares se negaron a aprobar.
Las fuerzas
armadas hicieron llegar, por manos de los Generales en retiro, un respetuoso
recordatorio de que las armas pertenecen a la Nación y que no son un beneficio
personal de la Presidencia. Se oponían, por tanto, a convertirse en una Guardia
Pretoriana roja, en tanto su papel consistía en resguardar la ley, el orden y
los intereses superiores de la Patria. En tanto no acatase ese respeto a la
Constitución, las armas nacionales se considerarían en �estado deliberante�.
Si Allende fue
elegido por una minoría, fue sobretodo inconstitucional. La prueba está en la
delirante insistencia en su constitucionalidad para revestir su proceder
dictatorial.
Allende se
esforz� por hacer de Chile una �Cuba andina�, y �hermana menor� de
la Unión Soviética. Son dichos de él mismo.
Allende inició su
escalada de terror un 4 de noviembre de 1970. Una semana más tarde (12) liberaba
a sus secuaces terroristas más radicales, dejando sin efecto los dictámenes
judiciales y pocos días después (21) modific� la Constitución para confiscar el
cobre, nacionalizóndolo. Una semana más tarde (31) pasa por encima de las
disposiciones constitucionales y nacionaliza la banca y, a los pocos días
anuncia la creación de tribunales populares, modelo dolorosamente recordado por
las naciones que sufrieron las �checasó particulares.
Pero sus colegas
no estaban contentos y, siguiendo el modelo soviético, le acusaban de ser
�demasiado burgués� en sus confiscaciones y colectivización. El grupo
terrorista MCR, desprendido del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria),
insulta a Allende llamóndole �blando� en su reforma agraria y llama a la
toma de propiedades sin mediar sentencias. En marzo Allende declara a Regis
Debray que reformar� la justicia para acelerar el proceso de sovietización.
Precursor de los
dictadores contemporáneos, no se contentú con controlar la banca y el poder
judicial: avanz� sobre la libertad de expresión, apoder�ndose de la prensa e
impidiendo las transmisiones de televisión regional. En sus propias palabras:
"La obligación del periodista revolucionario no es servir a la verdad, sino a la
revolución".
En mayo decretó
la confiscación y desalojo de empresas textiles, que fueron asaltadas por bandas
armadas. Al mes siguiente, el mismo Frei que hizo de Kerensky chileno, exigi� la
disolución de las checas. El gobierno apoyó e impuls� la confiscación popular,
particularmente de tierras agrícolas.
El clima e
intención de Allende fue, el 1 de julio de 1972, explicitado por el ministro de
Justicia: �La revolución se mantendrá dentro del derecho mientras el derecho
no pretenda frenar la revolución�.
Al mes siguiente,
el Congreso del partido Socialista declara: �este estado burgués no sirve
para la construcción del socialismo (...) es necesario destruirlo y conquistar
todo el poder�.
Continuando la
doctrina roja características de donde quiera se haya hecho del poder, el país
comenzó a sufrir el flagelo del empobrecimiento, desabastecimiento y del hambre.
El pueblo, acostumbrado a los frutos de una economía creciente y rica en
producción, se rebel�. La humillación que signific� la imposición de un cartún
acreditativo de pertenencia a las �Juntas de Apoyo Popular� (JAP) para
acceder a comida, vestimenta, medicamentos e insumos, super� a una ciudadanía
caracterizada por su carácter pac�fico. El mercado negro é provisto muchas veces
por el mismo gobierno é era el Único medio de acceso a bienes elementales como
artículos de aseo, carne o combustible
Durante el año
1972 la población se levantó activa en protestas y manifestaciones de rechazo.
El repudio antiallendista llenó las calles pese a las razzias bolcheviques de
grupos armados revolucionarios que agredían violentamente a los manifestantes.
Cadenas, palos bombas molotov e incluso patatas con incrustaciones de hojas de
afeitar eran lanzadas contra mujeres, trabajadores y niños. Pero no fueron sólo
los ciudadanos comunes. Los trabajadores, supuestamente representados por la
izquierda, también se rebelaron.
Los mineros de la mina de
cobre de Chuquicamata é la mayor mina a tajo abierto del mundo - o los del
carbón, los envasadores de refrescos, los fabricantes de electrodomásticos y
hasta cincuenta mil pequeños propietarios de comercios de la capital se
opusieron al gobierno de izquierda. La violencia de agosto dio el punto de
quiebre. Los grupos armados se enfrentaban a tiros con las fuerzas policiales y
las confiscaciones �populares� aumentaron. El masivo paro de transportistas
demostró la cohesión nacional en contra de Allende, quien declaró �subversiva�
la protesta.
--
Con mano de hierro
e indiferente al clamor popular, el dictador socialista afianz� su poder e
inició una gira por la Unión Soviética, Cuba, M�xico y Argelia, donde aprovech�
de reiterar su apologiádel crimen y fraternidad con las dictaduras comunistas.
Moscú expresó internamente su preocupación por el costo político nacional e
internacional de la cubanización de Chile expresada personalmente por Allende y
sus secuaces.
Entre
10.000 y 15.000 guerrilleros revolucionarios provenientes de todo el mundo
estaban asentados en Chile a principios de 1973. Fidel Castro, cómodo en el
clima sovietizado viaja a Chile y permanece casi un mes, escoltado por el
general Pinochet, mientras tramaba con Allende la imposición de la nueva Rusia
sudamericana. El pueblo, indignado con la estadía y enfrentado a la miseria
gritaba, hambriento: ��Fidel! iála olla! �Ali�ado con cebolla!� y
��Si no se va Fidel, no va a comer ni �l!�.
En mayo de 1973
Allende declara que �En un período de revolución, el poder político tiene
derecho a decidir en Último recurso si las decisiones judiciales se corresponden
o no con las altas metas y necesidades históricas de transformación de la
sociedad, las que deben tomar absoluta precedencia sobre cualquier otra
consideración. En consecuencia, el Ejecutivo tiene derecho a decidir si lleva a
cabo o no los fallos de la justicia�.
El 26 del mismo mes
la Corte Suprema denuncia la violación de los derechos constitucionales y de la
legalidad practicadas por el gobierno. Y se pronuncia con énfasis: �Chile se
encuentra en un estado inminente de desaparición de la legalidad�.
La radicalización
del allendismo llegó a su paroxismo a poco más de dos años de iniciado el terror
rojo en Chile. En junio de 1973 el diputado socialista Mario Palestro llama
públicamente a la �violencia revolucionaria�, proponiendo a las checas
marchar a las zonas �no populares� donde �serían fusilados quienes no
sean obreros ni campesinos�.
Por su parte, el
principal ide�logo del Partido Comunista, Volodia Teitelboim, afirma que si la
guerra llegara �probablemente significariála pérdida de numerosas vidas
humanas, probablemente entre 500.000 y un millón�.
En medio de este
clima de terror, el poeta Pablo Neruda, homenajeado con el Premio Nobel, cantaba
alabanzas:
�Unión Soviética, si juntúramos
toda la sangre derramada en tu lucha,
todo lo que diste como una madre al mundo
para que la libertad agonizante viviera,
tendráamos un nuevo ocíano
grande como ninguno
viviente como todos los ríos,
activo como el fuego de los volcanes araucanos.
En este mar hunde tu mano
hombre de todas las tierras,
y lev�ntala después para ahogar en �l
al que olvid�, al que ultraj�,
al que minti� y al que manchó,
al que uni� con cien pequeños canes
del basural de Occidente
para insultar tu sangre,
Madre de los libres...�
No amedrentaba el
bardo. Despreciando el sufrimientos de cientos de millones de personas y la
esclavización de naciones enteras, escrib�a:
�Stalinianos. Llevamos este nombre con orgullo.
Stalinianos. Es esta la jerarquéa de nuestro tiempo.
En sus Últimos años la paloma
La Paz, la errante rosa
perseguida, se detuvo en sus hombros
y Stalin, el gigante, la levantó a la altura de su frente.
Así vieron la paz pueblos distantes�.
Y agrega en �Las
uvas y el viento�
�Junto a Lenin
Stalin avanza
Y así, con blusa blanca
Con gorra gris de obrero
Stalin,
Con su paso tranquilo
Entr� en la Historia acompañíado
de Lenin y el viento...�
El 22 de agosto la
Cámara de Diputados declara: �es un hecho que este gobierno habiádecidido,
desde el principio, conquistar el poder absoluto (...) para implantar un estado
totalitario�. Faltaron dos votos para procesar a Allende. Al día siguiente -
por una mayoría de dos tercios - llama a Allende a respetar la Constitución y
las leyes y �restituir la normalidad democrática del país�.
Allende, a esa
altura de su breve mandato, habiánacionalizado la mayoría de las empresas de
cierta importancia, comenzando por su intento castrista de colectivizar la banca
para controlar el crédito y asfixiar a los enemigos de su revolución. Se
confisc� - por orden de los partidos socialista y comunista - cada empresa que
pusieron en mira, ante la mirada impotente de las fuerzas policiales,
amordazadas y maniatadas por el dictador, y del mismo modo se tomó posesión de
las tierras agrarias, confinóndolas a la improducción y hambruna consiguiente.
Su política
monetaria apuntú a la destrucción de la economía de la población, emitiendo
billetes sin respaldo para aniquilar el ahorro privado.
Antes del fin de
agosto el Colegio de Abogados declara en un informe que, conforme al artículo 43
de la Constitución Nacional, Allende se encuentra incapacitado para ejercer la
Presidencia de la Nación.
A principios de
septiembre de 1973 la inflación superaba el 1.000%, fenómeno inconcebible en la
historia de una Nación tradicionalmente respetada por su estabilidad económica y
acento comercial. El déficit público alcanzaba el 50% del PIB.
La respuesta del
dictador rojo no fue el acostumbrado desprecio por las instituciones y dejar sin
respuesta los llamados de los organismos públicos y de representación popular.
Esta vez Allende responde agresivamente violando totalmente la Constitución, al
proyectar un refer�ndum a celebrarse en dos semanas, el 11 de septiembre.
Esperaba con esto el �respaldo legal� para disolver el Congreso y
convocar a elecciones populares.
Las fuerzas armadas
- al margen del conflicto hasta el momento - reaccionaron resguardando la
Constitución y la legalidad nacional tal como ordena su juramento de armas. Las
brigadas armadas de la �Unidad Popular� (UP) estaban siendo entrenadas
personalmente por agentes cubanos y el escandaloso ingreso en masa de
guerrilleros de diversas nacionalidades, respaldadas por armamento de guerra,
preparaban un golpe sangriento que diese cumplimiento a las exigencias
socialistas de cubanizar a Chile.
Ese domingo 9 de
septiembre, en medio de la angustia popular y la intolerable carencia de
alimentos, combustibles e insumos de toda especie, los responsables de las
fuerzas armadas intercambiaron una misiva para restaurar el orden y garantizar
la convivencia c�vica para el martes 11 de septiembre a las 6 de la mañana.
Estados Unidos,
temeroso de la cubanización del país pero receloso de intervenir, obr� a Última
hora, cuando la situación era insostenible. En la mañana del 10 de septiembre
buques norteamericanos anclaron sigilosamente al sur de la nación, para proveer
auxilio en caso de ser necesario. A las cuatro de la tarde un grupo de nav�os
chilenos march� al encuentro de la pequeiáflota de refuerzo apostada en el sur
y el convoy ingres� a Valparaíso bajo la protección de la noche. A las tres de
la madrugada, desembarcaron las tropas de elite, tomando posesión de las
comuÚnicaciones, arrestando en su domicilio al Almirante Moreno y confinando a
los activistas de riesgo en los barcos. Coordinadas a la perfección, las
tácticas antisubversivas tuvieron lugar con precisión en las otras regiones del
país, donde se procedió a detectar, confinar o ejecutar a los elementos más
peligrosos.
Santiago, capital
de Chile, fue abordada con otra túctica militar, centrada en el impacto
estratégico y mínimo de derramamiento de sangre, pese a estar desde constituido,
hacía tiempo, el �cord�n de hierro� en torno a la capital por las
brigadas revolucionarias armadas.
En la capital se
oper� directamente sobre Allende, quien despertú a las seis de la mañana con
avisos telefÚnicos advirtióndole que el ejército se dirigía directamente al
Palacio de La Moneda. Una hora después, rodeado de la guardia personal ofrecida
por Castro para su seguridad, llama a su esposa para despedirse. A las nueve de
la mañana se dirige a los auditores de las dos Únicas radios - de las 29 que
habiá- que aún no estaban bajo control del ejército. Allá raj� sus vestiduras
proclamando su amor y respeto por la Constitución y las leyes, y deplor� la
�traición de sus generales�. Y confi� que, no pudiendo detener el operativo
militar, sus sucesores se encargarían de revertir el retroceso revolucionario.
Concluido el
discurso recibió un llamado del vicealmirante Carvajal otorg�ndole todas las
garantías para que pudiese retirarse del palacio - y dirigirse fuera del país -
si renunciaba. Allende se negó. Una segunda llamada le advirti� que a las 11 de
la mañana el Palacio sería atacado por la aviación. Pese a que las fuerzas
armadas retrasaron casi una hora el ataque para dar oportunidad a la renuncia,
minutos antes de las doce del mediodía dos aviones Hunter Hawk dispararon. Los
misiles estratégicos ingresaron por las ventanas espec�ficas señaladas por la
Comandancia para dar un efecto psicológico. El Palacio permaneci� �ntegro, salvo
las llamas de un incendio. El Regimiento de blindados N� 2, actuó contra el
Palacio. Los partidarios de Allende huyeron y se refugiaron, ofreciendo escasa
resistencia, impactados por un operativo b�lico que hacía gala de una túctica
perfecta y fuerte cohesión de los hombres.
Resulta
interesante releer el trabajo de investigación de Alain Ammar, experto en
LatinoAmérica, en su libro �Cuba Nostra, les secrets d�Etat de Fidel Castro�,
en su análisis de las declaraciones de dos agentes de inteligencia cubanos:
Daniel Alarc�n y Juan Vives. El primero, alias �Benigno�, fue terrorista
militante junto del Che Guevara en Bolivia. En la obra Ammar devela un
impactante secreto respecto a la muerte del tirano chileno: asegura que Allende
ni se suicidó ni murió bajo las balas de los �golpistasí, sino que en verdad fue
ajusticiado en manos de uno de los agentes de sus guardaespaldas castristas.
La impactante
declaración se oye de labios del sobrino de Osvaldo Dortic�s Torrado, presidente
funcional a Castro en los primeros días del golpe sangriento en Cuba. Vives, ex
agente secreto del dictador caribe�o, recuerda a Allende corriendo por los
pasillos del segundo piso del Palacio de Gobierno, preso del miedo gritando:
"¿Hay que rendirse!". Pero antes de que tomase una medida, el agente de
Fidel y encargado directo de la seguridad del mandatario chileno, Patricio de la
Guardia, esper� que Allende regresase a su gabinete y le dispar� una r�faga de
ametralladora en la cabeza y acomod� entre las manos del mandatario un fusil
regalado por Castro. La posición del cuerpo y trayectoria de los proyectiles
fueron confirmadas posteriormente por el mídico personal del dictador chileno.
De la Guardia regresó al primer piso del Palacio - ya en llamas - y, reunióndose
con el resto de agentes castristas se dirigieron sin mayores problemas a la
embajada cubana donde se asilaron. Ya en Cuba estuvo implicado junto con su
hermano - Tony - en la parodia judicial del General Ochoa, pero no fue fusilado
con los demás, presumiblemente por temor a que un documento comprometedor
respecto a la muerte de Allende �depositado en un banco paname�o - fuese
develado en caso de la muerte del ex agente.
Esa jornada
histúrica no sólo destacó por el impecable asalto a�reo al Palacio de Gobierno.
Ese 11 de septiembre fue marcado sobretodo por el mayoritario apoyo popular, que
festej� en calles y viviendas el fin de los mil días más negros y dolorosos de
su historia. La resistencia armada continuó los años siguientes en manos de
guerrilleros que causaron bajas civiles y militares, obligando a las nuevas
autoridades a reforzar las medidas de prevención, donde, sin duda, pudieron
cometerse excesos al calor de las amenazas de la �época y la herida abierta por
los años anteriores. Sin embargo, el compromiso del gobierno militar de
restaurar la legalidad y retornar a manos civiles el poder fue una garantúa que
se cumpli� cabalmente a través de elecciones democráticas.
---
El operativo
militar del 11 de septiembre dejó un saldo de apenas doscientos muertos. Según
fuentes de la izquierda, durante todo el período militar, desde el
pronunciamiento de 1973 hasta las elecciones democráticas de 1989, sufrieron
muerte cerca de 3.000 personas, de ambos bandos.
A un mes del
pronunciamiento c�vico militar, el dirigente kerenskista democratacristiano y
luego primer presidente de la República tras las elecciones convocadas por el
entonces Presidente Pinochet, declara al diario La Prensa, el 19 de octubre de
1973: �La verdad es que la acción de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de
Carabineros no vino a ser sino una medida preventiva que se anticip� a un
autogolpe de Estado, que con la ayuda de las milicias armadas con enorme poder
militar de que disponóa el gobierno y con la colaboración de no menos de diez
mil extranjeros que habiáen este país, pretendían o habrían consumado una
dictadura comunista�.
Eduardo Frei, quien
llevó al poder a Allende e implantú las bases de la revolución socialista en
Chile, escribiá- al mes siguiente - al presidente de la Democracia Cristiana
Internacional, �Trataron de manera implacable de imponer un modelo de
sociedad inspirado claramente en el marxismo-leninismo. Para lograrlo aplicaron
torcidamente las leyes o las atropellaron abiertamente, desconociendo los
Tribunales de Justicia (�). En esta tentativa de dominación llegaron a plantear
la sustitución del Congreso por una Asamblea Popular y la creación de Tribunales
Populares, algunos de los cuales llegaron a funcionar, como fue denunciado
públicamente�.
Sus palabras fueron
posteriormente confirmadas por el Partido Democratacristiano: �Cuando nos
asesinaron a P�rez Zujovic pedimos que el Ejército se hiciera cargo de la
investigación, enfrentamos a la UP propiciando una ley de Control de Armas y
pidiendo a través de la Cámara de Diputados que las Fuerzas Armadas
intervinieran, nuestros líderes Eduardo Frei Montalva y Patricio Aylwin Az�car
declararon que era imprescindible su actuación, una vez ya producida�.
No es de extrañar
el posterior resumen que hizo el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR:
�Desde 1965 optamos por la vía armada, asaltamos bancos y pusimos bombas,
organizamos nuestros frentes campesinos, de trabajadores y estudiantiles, nos
tomamos cientos de fábricas y fundos, nos juntamos con el PS en el GAP,
admiramos como los socios de la VOP asesinaban a P�rez Zujovic, tratamos de
infiltrar el Ejército, resistimos desde el 73 y especialmente el 74, nos
rehicimos más adelante para asesinar a numerosos militares y funcionarios del
régimen de Pinochetú.
Una revisión, como
se ve, coherente con la proclamada por el Partido Comunista de Chile, que
declaraba: �Desde mediados de los �60 organizamos nuestros cuadros
paramilitares, apoyamos la invasión armada de Checoeslovaquia el �68, fundamos
brigadas de choque e hicimos acopio de armamento desde el �70, nos tomamos
cientos de fábricas y fundos, mantuvimos diarios que predicaban el odio día a
día, resistimos desde septiembre de 1973, organizamos el Frente Manuel
Rodríguez, introdujimos decenas de miles de armas el 86, atentamos contra
Pinochet y asesinamos a numerosos militares y funcionarios de su régimen�.
Fuertes palabras
que fueron corroboradas por el Partido Socialista, desde donde militaba Allende,
en una revisión histúrica: �Desde 1965 en Linares y 1967 en Chill�n optamos
por la vía armada, organizamos nuestras milicias paramilitares y nuestras
brigadas de choque, nos vinculamos con el MIR en el GAP, amparamos a miles de
cubanos castristas, recibimos enormes ayudas de Fidel, nos tomamos cientos de
fábricas y fundos [haciendas], tratamos de infiltrar la Armada,
resistimos desde septiembre de 1973, retornamos en masa para organizar la
protesta urbana en los �80, asesinamos numerosos militares y funcionarios del
régimen de Pinochetú.
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Sin embargo, 30
años después, la izquierda restaurada en su sitial de poder, reescribe la
historia, omite los hechos y pinta una apologiáallendista totalmente
desconectada de la realidad. Esa leyenda �urea, a falta de trovadores soviéticos
de la bajeza de un Pablo Neruda, contú esta vez con un apoyo mucho más precioso:
milicias period�sticas y asesores de imagen y comuÚnicaciones que triunfaron
incruentamente sobre la población.
Declarar que Chile
vivi� mejor sin Allende, o que por su política y pensamiento Allende fue otro
Hitler, es decir poco a la hora de hablar, con seriedad, de la historia.