En
guerra psicológica uno de los juegos favoritos de la izquierda es jugar al
miedo/simpatía. Y, por supuesto, a la falsa oposición. Las reglas son sencillas.
Si después de intentar persuadirle y de agotar todos los sofismas posibles
quieren que usted haga algo que naturalmente usted no acepta, le presentar�n dos
opciones: o acepta su propuesta o se cumplir�n sus peores pesadillas. La falsa
oposición es más común de escuchar: o es de ellos o es un monstruo terrible.
Sade sale a jugar
Imagine que, por ejemplo,
desean arrebatar su vivienda. Primero tratar�n de convencerle de que es un acto
ego�sta poseer algo mientras otros no poseen nada, le bombardear�n con imígenes
escogidas de situaciones extremas de desamparo, etc. Recuerde que el arma
favorita y predilecta de las izquierdas es la CULPA. Primero intentar�n
hacerle sentirse culpable.
Si practica algún tipo de fe,
distorsionar�n su sentimiento religioso hasta hacerle sentir que contradice su
fe� al no seguir los pasos de la izquierda. Si la fe no es su fuerte
bombardear�n su conciencia c�vica con imígenes chocantes que irriten su sentido
de justicia. Así es como se enciende un fuerte sentimiento de culpa que
predispone a las propuestas izquierdistas de �reparación de la injusticia�.
Ellos escogen el ejemplo y las pruebas que apoyan sus �soluciones�. Usted sólo
siente la culpa y, sin pensarlo, un día se ve de lleno pensando y deseando a su
estilo lo que antes rechazaba.
Pero supongamos que por su
preparación intelectual o sentido de la realidad, no cae en los juegos
psicológicos. Por ejemplo, su sentido crítico no le lleva a aceptar las
�demostraciones� fabricadas para obligarle a usted a aceptar sus ideas.
El juego se hace más
interesante. En tanto no sirvió la estrategia de tortura psicológica a través
del dolor de la culpa hasta que �suelte� sus principios y acepte a la izquierda,
se servir�n del viejo juego del �bueno y del malo�. �Ha visto en las películas
el juego de extorsión donde, por ejemplo, un agente �malo y agresivo� intimida a
la víctima mientras otro se muestra �bueno y generoso�? Bien. El agente �bueno�
se muestra �comprensivo� y consigue las cosas �por las buenasí, y si no� el malo
vendr� y él no podrá evitar las consecuencias. El agente �bueno� comienza a
extraer información sensible a través del juego de complicidad conocido como �yo
te entiendo�. Se muestra en un �aspecto humano� y hasta comprensivo, casi del
mismo lado pero que �por las circunstancias del momento debe cumplir un papel
desagradable�. La víctima cede a la presión psicológica por el miedo al agente
�malo-agresor�.
Si finalmente usted escapase de
la sala de torturas, el tercer juego se activa. Se crea una falsa oposición. Si
no es de ellos, es una aberración �contraria�. Es como cuando entre adolescentes
se obligan a actuar de una determinada manera o, por ejemplo, dudan de su
virilidad. O fuman, se drogan, hacen o no hacen �eso� o no son �machos�. A su
escala, no serlo es una �aberración� y la Única alternativa elogiable es hacer
lo que el grupo pide. Un grupo que, si penetramos mejor en sus psicolog�as, está
movido por un par de alborotadores y secundado por �entusiastasí compañeros de
aventuras que actúan así por miedo a �no ser machos�. Es más: muchas veces es
tan grande el temor a no ser calificados como �aberración� que los menos
partidarios suelen ser los más feroces perseguidores de los �disidentes�, como
si de esta manera probasen, en este caso, su �hombr�a�. Quéienes investigamos en
el campo de la psicologiáconocemos la fuerza de la culpa expresada en el axioma
�no hay peor perseguidor que el que se siente perseguido�.
�Ni mío ni tuyo sino todo lo
contrario�
En el caso de la vivienda, por
haberse opuesto a la manipulación a través de la tortura psicológica mediante el
sentimiento de culpa, se le amenazar� con el �agente malo-agresor�. Lo escuchará
muchas veces: si no se toman �medidas sociales� como la confiscación de los
bienes y su repartición �igualitaria�, por ejemplo, debemos esperar el
surgimiento de acciones terroristas, el levantamiento popular, el aumento de la
delincuencia o el auge de la violencia. Para evitar �la amenaza�, cederemos un
punto a su ideario rojo. Y luego otro, porque el �monstruo� no se ha calmado. Y
luego otro más. La misma tortura psicológica sirve para justificar concesiones
separatistas y los nuevos �proletariados�, es decir, las colectividades
�oprimidasí por el �sistema�.
Si la extorsión mafiosa no
diese resultado, siempre queda la tercera opción: si usted no cede a la tortura
de la culpa ni a la amenaza de los matones, queda al otro lado de la contienda
convertido en un �monstruo�. Los ejemplos de la tercera vía de tortura
psicológica (presión por desesperación) abundan: o �izquierda� o �nazi�, o
�socialista� o �capitalista�, o �popular� o �elitista�, o �progresista� o
�ultra�, o �relativista� o �autoritario�, o �abierto� o �cerrado�, o �demócrata�
o �dictatorial�, etc. Las falsas contraposiciones no tienen fin. Y pueden seguir
creóndose a conveniencia de las izquierdas donde frecuentemente su auto
denominación sea intencionalmente ambigua: un sentido público y otro privado.
Un ejemplo práctico será la tan
predecible reacción a esta obra: denunciar el terror rojo será respondido como
�una defensa del capitalismo explotador� o bien como �una justificación
nazi-fascista�. En otras palabras, el propósito esclarecedor y reparador del
contenido de la obra, sus denuncias y s�lida documentación quedan �invalidados�
por ser �defensas de la explotación capitalista�, �un servicio al neoliberalismo
criminal�, �una acción nazi-fascista�, etc.
No crea el lector incauto que
al decir esto pretenden ignorar lo sostenido en la obra. Por el contrario:
concientes del peso de su contenido, su intento será acallar la legítima
indignación del lector y la exigencia de justicia y respuestas a los
responsables tanto de los crímenes como de quienes callaron, cooperaron o
combatieron a quieren impedían sus acciones criminales. ¿Cómo acallar la
indignación? Con sus juegos psicológicos. Intentar�n hacer dudar al lector de la
legitimidad de su indignación hacióndole sentir culpable, o amenaz�ndole con una
eventual agresión de los �duros� por �culpa� de esta obra o, finalmente,
situ�ndole �al otro lado� con falsas oposiciones. Contando, obviamente, con que
el �opuesto� es una caricatura burda que - recortada y pegoteada a su antojo -
sirve a sus intereses.
Reacciones previsibles:
evadir, atacar, confundir
Recomendamos al lector no
seguir el juego psicológico de las izquierdas. No intente justificarse ante un
falso dilema. Si lo hace, sólo conseguirá cooperar con la habitual evasión
izquierdista. Jamás conseguirá una respuesta clara de su responsabilidad en los
crímenes, maldad y represión, ni de por qué cooperaron o siguen apoyando el
mayor holocausto de la historia de la humanidad. Mucho menos lograr� una
respuesta por parte de quienes cooperaron �tranquilizando� a la población
respecto a la criminalidad roja o combatiendo a los criminales. Lo que s�
lograr� es verse amordazado por falsos dilemas y amenazas mafiosas en un grado
que apunta incansablemente al claro objetivo de llevarle a perder la verdadera
perspectiva y proporción de las cosas.
Para combatir la desnutrición
no hace falta dividir una obra dedicando la mitad de la investigación al
problema de la obesidad. Por evitar el enfado de los rojos no excederemos los
límites de este trabajo abundando en los abusos de algunos empresarios,
injuriando así a la enorme mayoría de gentes honradas que dirigen honestamente
sus empresas, muchas veces a costa de grandes riesgos y sacrificios personales.
Semejante ofensa dirigen las izquierdas con sus argumentos racistas y anti-pobres.
Frente a los ojos de �lo amigos del pueblo� todo pobre se convierte en
delincuente y todo ind�gena en terrorista, como si el estado o nacimiento de una
persona determinase su futuro criminal. Ofensa grav�sima es esta, sobretodo para
quienes a costo de grandes esfuerzos revirtieron las duras condiciones de
carencias al nacer y brindaron a sus familias mejores condiciones de vida,
legítima aspiración que sin duda alguna desearían facilitar a sus semejantes.
�Abusus non tollit usumí,
dice el adagio latino. Y es verdad: el abuso no suprime el uso. Los vicios
humanos que abusan de los principios leg�timos de la propiedad privada, de la
libertad o de la libre iniciativa no les invalidan sino que les refuerzan por
exceso. Los mandamientos mismos son límites virtuosos, por ejemplo, al derecho
de propiedad. Mandan tanto no robar como no codiciar los bienes ajenos.
Demonizar al sistema de propiedad privada y libre iniciativa aludiendo a los
abusos es injusto, difamatorio y manipulador. No es eliminando el sistema sino
promoviendo la virtud que se corrigen los excesos� Como es midiendo lo que
comemos que evitamos la gordura, y no suprimiendo el alimento. A menos que por
recelar de la libertad no pueda pensarse sin un sistema carcelario, una
regulación hasta de los actos más �ntimos y personales de las personas y un
estado policiaco que persiga a los infractores.
Quéien desee desarrollar una
obra como la presente pero contraria para contentar los juegos psicológicos de
las izquierdas goza de plena libertad é a la que firmemente creemos y defendemos
� de escribir y probar cuanto se desee. Pero no se pretenda con eso invalidar lo
dicho en nuestro trabajo. El principio más elemental de las ciencias y de la
filosofía exige paridad de términos. Si acusamos, que se responda la acusación.
Si probamos, que se pruebe lo contrario de lo que sostenemos. Con igual seriedad
en fuentes y pruebas.
Podemos, si así se solicita,
debatir sobre los abusos é indudables, condenables y lamentables é de los
principios leg�timos que hemos enunciado. No tememos ni nos deja de interesar un
debate sobre el tema. Pero no se evitar� con eso que las acusaciones sobre los
crímenes rojos queden sin contestar. No se responde cambiando de tema o
señalando la mala dieta del juez para evitar el juicio por un robo de gallinas.
Cada cosa en su túrmino y proporción.
Otro asunto será, por supuesto,
si se desean justificar los baños de sangre y el horror del terror rojo como
respuesta a los abusos de los ricos y famosos. Por esa vía el lector puede
juzgar por si mismo el tenor del debate.
Fascistas rojos
Dejamos para el final una de
las más pintorescas é y descaradas, como se ver� a continuación é falsas
oposiciones lanzadas por las izquierdas a quienes no concuerden con sus ideas.
No coincidir con los �defensores de la libertad de expresión� equivale a ser
�nazi� o �fascista�. Obviamente, si además el lector se declara anticomunista,
el mote viene acto seguido.
No se trata sólo de semíntica
para probar que el internacional socialismo y el nacional socialismo son paridos
por la misma loba roja. Pocos festines son más alegres para la izquierda que
perderse en interminables diferenciaciones bizantinas entre sus facciones y los
énfasis de cada una, con ese amor fetichista por siglas y claves semínticas:
�social�, �democracia�, �cristianos�, �república�, �popular�, �radical�,
�liberación�, �ortodoxo�, �renovado�, �liberal�, �socialista�, íanarquista�,
�comunista�, �nacional�, �internacional�, �trabajador�, �proletario�, etc. Bien
podráa el lector divertirse jugando con los términos para bautizar nuevos
partidos de izquierda al tono que desee. Eso, claro está, si fuese divertido y
si el bautismo no causase horror a la mentada izquierda.
�Ser� un descaro sostener que
el fascismo y el socialismo son hermanos? Esto va más allá de sus id�nticos
sistemas totalitarios basados en la violencia y destrucción masiva. Comunistas y
fascistas son socialistas y ambos son hijos de la misma madre. No son �extremos�
opuestos, uno de �derecha� y otro de �izquierda�. Sin embargo, conviene muy bien
a los simpatizantes de las izquierdas tachar de �fascismo� (agente malo-agresor)
a quienquiera que no simpatice con sus ideas, �demostrando� su acusación con la
caricatura que han fabricado para tales efectos.
Sin embargo, la realidad es
bien distinta�
Dos hijos de la misma loba
Ya sea desde lo estructural o
desde lo ideológico, son hermanos. Así lo declaran tanto
Goebbels
("El
movimiento nacional-socialista tiene un solo maestro: el marxismo")
como Thorez
("Nosotros, comunistas, somos disc�pulos de Marx y Engels").
Sus visiones ateas y
antirreligiosas son hermanas. En palabras de Hitler y de Lenin, respectivamente:
"No queremos más a Dios que a Alemania"
y "Dios es un enemigo personal de la sociedad comunista".
Sus visiones estatistas son
gemelas. Así lo proclaman Mussolini ("Todo del Estado, nada contra el Estado,
nada fuera del Estado")
y Lenin ("La Dictadura del Proletariado es una dominación no restringida por
la ley y basada en la fuerza").
La oposición a la propiedad
privada y libre iniciativa propia de la izquierda no queda menos expl�cita:
Hitler proclama "nosotros somos
socialistas, y enemigos mortales del actual sistema económico capitalista".
Sobran palabras acerca de sus hermanos de prole.
Lo mismo veremos en su furor
antifamiliar. "Los niños son educados en común por educadoras experimentadas
en maternidades especiales",
declaran los nazis y les siguen los comunistas: "Nos acusan de querer abolir
la explotación de los hijos por sus padres. Pues bien, confesamos ese crimen".
Opuestos son, por supuesto, a
efectos de la manipulación izquierdista de los hechos. Opuestos son, sin duda,
si con eso se desea torturar a quien no concuerde con las izquierdas hacióndole
sufrir con la culpa, la vergüenza o la infamia.
iáquien no le conviene
distanciarse de sus incómodos familiares si de paso crean un monstruo que pueden
emparentar con sus enemigos?
Nazi-fascistas y socialistas
fueron paridos por la misma madre y comparten su ateismo (o gnosticismo in
extremis), su dialéctica, su totalitarismo y socialismo. �O no es Hegel el
padre de los dos lobos? �Su veneno no fluye del mismo Her�clito con su doctrina
de que la realidad plena e inmutable no existe? Y sin nociones de verdad; nada
subsiste de absoluto ni de definitivo, y menos de sagrado.
La misma doctrina dialéctica y
socialista les une. Mussolini, socialista de larga data, sigue a Marx tanto como
Lenin. Todos sostienen que la realidad histúrica es la síntesis que surge de una
antútesis contrapuesta a una tesis. No se fatigue el lector intentando
comprender esto. Baste decir que nazi-fascistas y socialistas afirman que la
lucha es el origen de todas las cosas, sea de clases, razas, etc.
Esta obra despliega ante los
ojos del lector el desarrollo en los hechos del germen criminal de los
socialismos de toda especie, principalmente del aquel que por su radicalidad
ganó triste celebridad: el comunismo.
Unos y otros - amorales - ven
como medios leg�timos para �purificar� la sociedad (desalinearla) el control
totalitario, un Estado-partido, las limpiezas genocidas, la exclusión de clases
sociales, etc.
Engels (1849) pedía exterminar
a los h�ngaros, servios y otros eslavos, bretones, vascos y escoceses. Y no lo
dice en privado sino en el periódico de su amigo Kart Marx �Nueva Gaceta
Renana�, quien con gusto lo publicó. Y le siguió, por cierto, con la idea. Tres
años más tarde Marx se preguntaba en su periódico sobre cómo eliminar a �esos
pueblos moribundos, los bohemios, los corintios, los d�lmatas, etc.�. Como
concluir� el lector, nazi-fascistas, socialistas y comunistas dieron leal
respuesta y cumplimiento a los deseos genocidas de sus padres.
El túpico de la superioridad de
clase (económica, racial, etc.) es base fundadora de sus acciones. La obsesión
de la superioridad racial en comunistas y socialistas es sólo continuada por
Hitler y Mussolini. El Anti During de Engels, en sus notas previas, plantea:
�Si, por ejemplo, en nuestros países, los axiomas matemáticos son perfectamente
evidentes para un ni�o de ocho años, sin tener necesidad de recurrir a la
experimentación, eso es a causa de la �herencia acumulada�. Por el contrario,
eso sería muy difícil de enseñar a un bosquimano o a un negro de Australia.� No
en vano para el marxismo �las condiciones económicas determinan todos los
fenómenos históricos, pero la raza es, en s�, un dato económico� (Engels a
Borgious, 1894).
Por predominio de raza o
derechos de clase se justifican matanzas, castigos legales, sobrecargas de
impuestos, marginaciones cívicas, persecuciones, etc. En nombre de la raza o de
la clase legitiman sus crímenes como hoy las izquierdas moderadas justifican
castigar a sectores sociales o económicos, cuando no se les persigue
abiertamente con dos pesos y dos medidas para sus acciones.
Fascismo y socialismo. Dos
caras de la misma moneda
¿Dónde choca el nazi-fascismo
con las otras variantes de izquierdas? No en su anticapitalismo, común hasta hoy
con las ramificaciones de los nacionalismos modernos. No con los conceptos
totalitarios ni sus justificaciones de predominios y reestructuraciones sociales
y culturales. Sus visiones son el �ngulo de visión. Mientras nacionalistas
aspiran a un modelo local, los socialistas aspiran a un concepto internacional.
Chocan en visiones sobre la democracia o el liberalismo. De hecho la propaganda
clásica roja caricaturiza al nazi-fascismo como forma de autoritarismo,
discriminación y combate al pueblo. No critican sus otros aspectos socialistas.
Es más: baste demostrar su política universal autoritaria, discriminatoria y
antipopular, de persecución a la disidencia, hambrunas y castigo a la
intelectualidad para que recurran a la caricatura �fascista� aludiendo,
precisamente, a los caracteres que a ellos mismos se les acusa.
No en vano, el mismo Hitler
prefiere a los comunistas antes que a los socialdemócratas en Weimar y en 1933
es apoyado calurosamente y votado por los comunistas en el nacimiento del
nacionalsocialismo. Para Hitler los desacuerdos con los comunistas siempre
fueron �menos ideológicos que tácticos�. No es sino Stalin quien ayuda a su
camarada marxista Hitler a burlarse de lo juramentado en el tratado de
Versailles. El mismo Stalin, que felicitú a Hitler por la invasión a Francia y
que exhibi� el apoyo al pacto nazi-comunista por todos los partidos comunistas
del mundo.
Mussolini, �por qué recibió el
recelo de la Iglesia y los duros documentos de protesta de la Santa Sede? El
Duce, fervoroso anticolonialista y antinacionalista fue - hasta hacerse expulsar
del partido socialista en 1914 - creador y director del diario izquierdita
Avanti, asociado con anarquistas, masones, garibaldistas, sindicalistas y
revolucionarios radicales y luego del impresentable Il Popolo, de orientación
marcadamente socialista y radical. Sus postulados estratégicos mueven sus piezas
de postura y su devenir colonialista y belicista a cargo del fascismo.
En nombre de la raza y cultura
(nazi-fascistas) o en nombre de la clase (�pueblo�) cometen sus aberraciones ya
sea por el crimen de nacimiento (raza), corrupción (sectores ideológicos o
profesionales o de alguna superioridad), por su condición económica (burgueses o
terratenientes del tipo kulaks) o por no cooperación (baja cuota de producción).
Una persecución que, como se ver�, no sólo es una constante bajo regímenes de
terror sino que constituye el cuerpo central de su política y propaganda en
sistemas occidentales considerados democracias.
Sin embargo, el nazi-fascismo
sigue una caricatura muy �til a las izquierdas como sinónimo de intolerancia. En
efecto, la �corrupción� (gays, punks, tribus urbanas, alternativos, etc.) que se
persigue cuando la izquierda conquista el poder total, es defendida por la
izquierda en su discurso para alcanzar el poder. Los �fascistasí son la
intolerancia a lo �alternativo� cuando se vive bajo democracia. Bajo el terror
rojo los �alternativos� terminan en la misma fosa que el resto de �los pariasí
del sistema. En efecto, nunca tales colectivos sociales fueron más ferozmente
perseguidos y aniquilados como bajo el sistema socialista, cuando detenta todo
el poder.
Prueba del control cultural del
socialismo no nacionalista es el rechazo universal e histórico hacia el
nazi-fascismo sólo en aquellos aspectos �tiles de caricaturizar. La propaganda
antifascista inunda librerías, historietas, películas, series de televisión, y
en general toda la cultura �políticamente correcta�. Las historias sobre el
horror nazi forman ya parte del imaginario popular. Una idea del nazi-fascismo
que recorta la verdad y sólo acentúa lo que atemoriza a la población. Un
silencio elocuente sobre lo que comparten en común unos y otros socialismos.
Es curioso, de hecho, que en la
producción cultural se omita hablar de los horrores rojos. El lector, al
finalizar la lectura de esta obra, efectivamente comenzará a sospechar
legítimamente, preguntúndose cómo es posible que por tanto tiempo se haya
callado tanto sobre tantos crímenes, sobre tantos millones y millones de
personas en tantos países y por tanto tiempo con tanta crueldad... y nadie diga
nada, levante la voz o pida justicia. Pero por sobretodo se preguntar� cómo
puede ser posible que la prensa, la intelectualidad, organizaciones
humanitarias, el arte, los lideres sociales o religiosos pudieron callar sobre
tanto y tan enormes crímenes. ¿Dónde y quien declaró la amnistía al terror rojo?
Una mente perspicaz puede
preguntarse con fundamento: �no será que el nazi-fascismo es un poderoso
distractor frente a los crímenes chino-soviéticos del momento? Sin negar lo
repudiables que puedan ser los ejemplos denunciados, �no será que la denuncia de
los �crímenes neoliberales� permite evadir las responsabilidades por los
crímenes recientes e incluso contemporáneos tanto bajo dictaduras rojas como
terroristas y en aparentes democracias? �No es un binomio muy �til a las
izquierdas para moralizar o esconder sus actos? A fin de cuentas, les permite
diferenciar totalitarismos buenos de malos y ubicarse en los buenos o
�comprensibles�.
Muchos repudiar�n los �excesos�
del comunismo o les reducir�n a simples �autoritarismos� posibles de entender
con el �fervor idealista� que les movía por el �bien popular�. Pero sobran los
casos en esta obra en que vemos el horror extendido a toda la población (rica y
pobre, letrada e iletrada, poderosa e indefensa) no ha tenido más miramientos
que los del logro de sus objetivos ideológicos, sin importar ningún costo humano
e, incluso nos atreveremos a decir, derroch�ndolo con gusto como si fuese simple
�material de deshecho� del sistema.
Nazi-fascistas y las otras
facciones socialistas comparten su vocación totalitaria donde no hay más verdad
que la propia y ha de perseguirse a quien no sostenga la ortodoxia oficial.
Todos rinden culto personal al líder, se concibe un partido Único que en
democracia permite la convivencia de clones variopintos y que luego en dictadura
aplastar� cruentamente. La adhesión compulsiva a la línea ideológica partidaria,
la concepción b�lica y confrontacional de la realidad, la movilización popular,
la vigilancia ideológica de los ciudadanos, sus medios de expresión, la
provocación abierta y fomento a la violencia, el desprecio al derecho, el
combate a las elites tradicionales, sus valores y la religión y el énfasis en la
conquista juvenil� �son privativos sólo de los gobiernos tratados en esta obra o
expresan é mutatis mutandi é magníficamente a las izquierdas bajo
supuestos democráticos como el kirchnerismo argentino o el chavismo venezolano,
por citar dos ejemplos acompañíados de las escaladas boliviana o ecuatoriana, por
contextualizar al lector en la acción izquierdista en SudAmérica?. Analice usted
y conceda mayor o menor indulgencia a cada cual según desee justificarles.
Todos contra Israel
A esta altura del debate, poco
importa aclarar las diferencias entre antisionismo y antisemitismo. Para el
lector recién llegado a las lides ideológicas, baste aclarar que antisionismo es
el desacuerdo ideológico-doctrinario con las ideologías-doctrinas de las
posturas oficiales israelitas. Hay mucho para decir para este tema, pero excede
los límites naturales de este trabajo. El antisemitismo no es una querella de
ideas y conceptos sino una cuestión racial. Se combate no a las ideas sino a las
personas.
Pero quienes - viciados por la
propaganda de años - ya no distinguen, todo es una misma cosa. El antisemitismo
tiene larga data en las izquierdas. Anterior incluso a que los socialistas
hitlerianos y mussolinistas comenzaran con sus crímenes. Marx é con su
antijuda�smo rabioso - abordaba el tema en La Cuestión Judía (1844). Es él -
jud�o como los que atacaba é y no Hitler, quien declaró: �Cuando la sociedad
logre suprimir la esencia emp�rica del juda�smo, y suprimir el tráfico de sus
condiciones, el jud�o devendr� imposible� y también �La emancipación social del
jud�o, es la emancipación de la sociedad del juda�smo�. Hitler sólo siguió los
designios de su padre. Fue la URSS quien por estrategia apoyó al Estado de
Israel, para luego retirarlo, retornando a su línea más pura y natural en
ideología socialista.
Hoy, la unificación de las
izquierdas en torno al antisemitismo es notable. Socialistas, fascistas,
nacionalistas é la Putin, mao�stas, ateos e islamitas hacen causa común con sus
mafias y terrorismos contra Israel y, de paso o por sobretodo, contra Estados
Unidos. La nueva bandera, universal y flamante, ha de ser el anti-imperialismo.
Pero, �qué se repudia del
�enemigo�? Se les ataca en su capitalismo, fomento de la propiedad privada y
libre iniciativa. No se bombardea Hollywood y su �fábrica de inmoralidad� ni
Beverly Hills por su �frivolidad�. Se bombardea el corazón de los negocios.
Obs�rvese de cerca al nuevo
bloque: nostúlgicos de la ex URSS, cesantes de las internacionales socialistas,
eco-terroristas ansiosos por forzar cambios culturales tendientes a una
tribalización global, desesperados por validar sus teorías de choques culturales
y religiosos, ateos antirreligiosos que hacen del fanatismo la excusa para
combatir - fanóticamente, valga decir - a la fe, ide�logos cazadores de nuevos
proletariados, marginados y excluidos, islamitas fetichistas del III Reich,
izquierdas desempleadas deseosas de barrer a la burguesía devenida en �neliberalismo�.
�No es una nueva caricatura el
actual enemigo? El neoliberalismo se combate no por sus excesos sino por su
fundamento. Y por combatirle se permite todo, supliendo hoy en parte el fantasma
del nazi-fascismo.
Contra el nuevo enemigo, todo
vale y todo se justifica. Es el nuevo agente malo-agresor que permite una nueva
redefinición de buenos y malos y revivir las fuerzas decaídas de las izquierdas,
adormecidas cuando acaeci� el cambio de piel tras la caída del muro de Berlin.
La nueva caricatura permite
redibujar alianzas y reconducir el discurso belicista y confrontacional,
movilizar masas incendiarias - bajo los focos de la prensa é dispuestas a
arrasar Cumbres globales y símbolos emblemáticos, recargar las tintas de la
prensa contra los nuevos rostros del enemigo, callar los temas incómodos y
preparar el escenario a los nuevos lideres hacia los cuales ha de rendirse
culto, adherir a sus ideologías y ser vigilados en la �pureza� de espíritu. Más
allá quedarán las nuevas clases en lucha, que habrá que aplastar en pro de la
emancipación popular y un futuro mejor para el nuevo pueblo.
La nueva era de la guerra
psicológica
El lector enfrentar�,
paralelamente y con posterioridad a la lectura de esta obra, estos juegos
psicológicos de la guerra psicológica de las izquierdas.
Quéienes por décadas hemos
trabajado e investigado la realidad psicosocial, especialmente en sus aspectos
geopolíticos y estratégicos, podemos anticipar sin gran esfuerzo y casi de
memoria, la lista de objeciones que habrá de oponerse tanto al libro como al
lector.
Poco importar� - puestos a
reconocer los crímenes y verdad de sus ideologías y procedimientos -
confrontarles con la magnitud de sus crímenes, el escándalo de su silencio o la
maldad de su complicidad.
A fin de cuentas no es la
verdad lo que desean hacer prevalecer. Si les encara usted siempre, en mayor o
menor medida, será un amigo del enemigo, un ignorante, un tonto-�til o carecer�
de la �ciencia� marxista que le permita comprender la �verdad roja�.
No escribimos para convencer a
los obsecuentes al terror rojo, ni a sus adalides ni mucho menos a los
criminales directos e indirectos, cooperadores o represores-críticos de quienes
alertan y les combaten. Para estos, oponerse a ellos será un crimen mayor y
siempre denunciable.
Para nosotros es deber de
conciencia y obligación de justicia actuar rectamente, denunciando y clamando
por reparación, rigurosos en el análisis, evitando el sensacionalismo o la falsa
prudencia.
Los juegos psicológicos ya los
conocemos. Tal vez encontremos variantes novedosas, pero, visto el triunfo
universal de sus principios y el control de la producción cultural, nuestro
pesimismo se hace realismo.
Este trabajo bien vale el
colosal esfuerzo que ha significado si sólo una persona comprende a través
suyo la dimensión del mayor drama de la historia de la humanidad y movido
por la compasión hace que el sufrimiento desesperado de millones de seres
humanos no haya sido en vano. No traicionemos su esperanza.