Inicio

Acerca de AI

Artículos

Investigaciones

Multimedia

Donaciones

 

 

 

 

 

AI | Alerta 360 Internacional

LUCHANDO CONTRA LA DESINFORMACIÓN

 

 

 

 

 

 

 
 

 NUESTRAMISIÓN >

Luchar contra la total impunidad que otorga la desinformación.

Promover debates positivos.

Alertar crisis.

ALERTAOBRAS >

 

 El Terror Rojo

La mayor investigación sobre crímenes del comunismo en el mundo. Entrega fascicular.
 

Últimas publicaciones:

  Mozambique | (1975-1994)
  Corea del Norte | (1949-hoy)
  Letonia | (1940-1991)
  Nicaragua | (1979-1990)

 

 ALERTAMUNDO >

 

Europa

Asia

África

 ALERTAINTERNACIONAL >

 

Investigaciones

Testimonios y relatos

Biografías

Artículos

Citas

Glosario
Lecturas

Multimedia

  ALERTACONTACTO >

 

[email protected] AI360 hoy

 
Escríbanos
 

Mapa del sitio

 

Síganos en:

 

Facebook

Twitter

 
ALERTAIDEA

DONACIONES

Su aporte en dinero, trabajo o contactos es FUNDAMENTAL para continuar luchando.

Toda cooperación es �til.

   

Aporte ahora

   

 

myspace live counter
 

 

 
   
   
 

 

LECTURAS

 

 

MATERIAL SELECCIONADO | por Alerta 360 Internacional

 

Comunismo: policía y... �legalidad?[*]

Última modificación: 20 de marzo de 2012 | Descargar en formato PDF

 

La policía secreta comunista

Además de las fuerzas del ejército regular, Moscú tenóa a su disposición en todas las naciones satélites las fuerzas de policía. Por su organización, instrucción y armamento, estas fuerzas que sumaban unos dos millones de hombres, eran verdaderos ejércitos. Formaban en cada nación satúlite cinco clases principales:

1) Policía de Seguridad, id�ntica a la temible MVD, la policía secreta del Soviet; 2) Cuerpo de Seguridad Interna, auxiliar de la anterior, uniformado y bien armado; 3) Milicia del Pueblo, especie de guardia o gendarmeriáde provincia; 4) Guardia de Ferrocarriles, y 5) Guardia de Fronteras, unidades pesadamente armadas que mantenían cerradas por completo todas las fronteras del país.

Lo primero que el Soviet se cuid� de llevar a las naciones de la Cortina de Hierro fueron los sistemas de la policía de Stalin. De dirigir su implementación progresiva se encargaron desde un principio altos funcionarios del MVD enviados de Rusia. En todas las naciones satélites el comunismo pidió, y obtuvo, para uno de sus jefes al ministerio del Interior, del cual dependen las fuerzas de policía. A la sombra del comunista ministro del Interior, y recatúndose del público en los comienzos, los funcionarios de la MVD rusa eran los jefes efectivos de la policía. Fue la suya una labor perfectamente disimulada y cautelosa hasta tanto estuvieron los regímenes comunistas afianzados en el poder. Conseguido esto, la MVD emprendi� a fondo la "ocupación" de los organismos de la policía de la Europa Oriental. Luego formaron esos organismos el sistema policiaco más completo, minucioso y brutal que ha conocido el mundo. No era exagerado calcular que en las naciones de la Cortina de Hierro habiáun agente de policía por cada nueve habitantes.

A más de los cinco ejércitos policíacos ya mencionados, cada nación satúlite sostenóa organismos especiales de seguridad; tal era en Checoslovaquia el muy temido DOZ (Oficiales de la Defensa Nacional), que ejercía estricta vigilancia en las fuerzas armadas. Habiáasimismo en todas las naciones satélites la "policía económica", encargada de impedir el sabotaje en las fábricas, y también de allanar y saquear las casas en que se presumiera habiáalgo que valiera la pena llevarse, en las cuales penetraban los agentes para barrer con oro, plata, joyas y lo que encontrasen de valor. Como la posesión de tales objetos se consideraba propia solamente de capitalistas y estaba calificada de delito (la ley prohibiáhasta el empleo del oro en el relleno de las caries dentales), esos allanamientos y saqueos han producido un botún que vale muchos millones.

A la multitud de agentes de policía que prestaban servicio de uniforme hay que añadír la multitud, no menos numerosa, de agentes de la secreta; y todavía es preciso agregar a �stos el sinnómero de particulares, que ya por paga, ya gratuitamente, servían de soplones. Así por ejemplo, en toda Europa satúlite era obligatorio para los mozos de comedor llevarle noche tras noche a la policía "noticias �tiles" so pena de perder el empleo. A los vistas de aduana de Checoslovaquia se les advirti� en julio de 1950 que debían demostrar su lealtad "denunciando mensualmente no menos de un enemigo del Estado". Para enero de 1951, conforme al lema que pedía "más denuncias para contribuir a la paz mundial", se les ordenó denunciar no menos de tres individuos por mes. El incumplimiento de esta orden se considerariá"falta de vigilancia".

Empleados de hotel, administradores de casas de apartamientos, porteros, carteros, revisores de trenes de viajeros, muchedumbre de personas cuya ocupación las relacionaba con el público, se veían igualmente forzadas a la delación. Muchos delatores eran jóvenes comunistas o niños descarriados que obraban a impulso del fanatismo político. Otros eran simplemente seres oportunistas y traidores que por un pu�ado de monedas o por lograr cualquier menuda ventaja eran capaces de vender a quien fuere. El régimen comunista engendra delatores como el cad�ver gusanos.

En un tranvía de Budapest una pordiosera vieja y harapienta se deshacía en lamentaciones ante un joven oficial del ejército. "Paciencia - le dijo él compadecido, d�ndole una moneda -. Esto tiene que cambiar". En la primera parada del tranvía la pordiosera llamó a gritos a la policía, que puso preso al oficial... por haberse expresado en términos subversivos contra el régimen.

Los regímenes rojos propagan deliberadamente el recelo y el terror a fin de crear un estado de ánimo colectivo de constante amenaza. Sea cual fuere la capa social a que pertenezca, el individuo halla de continuo ante sus ojos la advertencia de que un solo paso falso puede ser su ruina. Nadie, ni aún el más ciegamente sumiso miembro del partido comunista, se siente seguro. La policía y el partido comunista han de estar al tanto de todo acerca de todo el mundo. No hay quien no sienta que le siguen los pasos adondequiera que vaya y escuchan lo que dice dondequiera hable.

Por informes del movimiento de resistencia se supo que en los países de la Cortina de Hierro habiáen 1952 doce o más escuelas de policía secreta. Como en todos los institutos del Soviet, la instrucción era en extremo especializada. En Repy, cerca de Praga, agraciadas jóvenes comunistas aprendían bajo la dirección de personal experto de la MVD a espiar por cuenta de la policía. Este era un aspecto en el cual hacía hincapi� el Soviet en todos los países. En Sofiá funcionaba una escuela de espionaje de fábricas. La AVO h�ngara tenóa en Debrecen una escuela de brigadas terroristas.

La policía de seguridad reclutaba la mayor parte de su personal entre comunistas de veinte a treinta años con buena hoja de servicios al partido. Candidatos a guardas de presidio y de campos de trabajos forzados eran los comunistas más rudos, fanóticos y por lo regular de escasa inteligencia: �stos no tardaban en capacitarse para maltratar y dar tormento a los presos.

Los incentivos para ingresar en cuerpo tan privilegiado como la policía de seguridad eran excepcionales. La paga de agentes y oficiales era mayor que la de los demás empleados del Estado en la Europa dominada por los rojos. Y los jefes, de igual modo que otros prohombres del partido comunista, poseían magnóficas casas o lujosas quintas confiscadas a "los de la clase enemiga". Mas tarde les restringirían bastante, particularmente a los de menor categoría, algunas de las prerrogativas extraoficiales más notorias, tales como embriagarse y provocar ri�as, y ejercer coacción manifiesta en mujeres objeto de sus deseos.

El director de la policía secreta de Checoslovaquia, por ejemplo, dictú en abril de 1951 una orden por la cual prohibiáa los agentes del STB que tuvieran queridas. Las confidencias de alcoba habían acabado por convertirse en un peligro muy serio. También se adoptaron severas medidas disciplinarias contra el abuso de la bebida. �Los cabecillas de la colectividad más criminal que ha conocido la historia declaraban entonces solemnemente que habiáque mantener "las altas normas morales" del partido comunista!

La situación en que se hallaban colocados los jefes del Gobierno, ministros del despacho y generales de las naciones títeres era acaso la burla más cruel y cÚnica de cuantas allá se advertúan. La mayoría de ellos eran "moscovitas", apodo popular de los rojos del país educados en Moscú. Pero esto no impedía que los rodearan a toda hora, so pretexto de "medidas de precaución", representantes de la MVD rusa, entre los cuales se hallaban en realidad como presos. Era la culminación del sistema soviético del Estado esclavo.

A Matyas Rakosi, jefe del partido comunista h�ngaro, del cual se suponía que gozaba de gran predicamento en Moscú, le cambiaban los secretarios de la noche a la mañana, para reemplazarlos con "secretarios particulares" que nadie sabiáde dónde salieron, y que lo seguían como la sombra al cuerpo. Cuando Rakosi se disponóa a abandonar la dirección del partido comunista, un timbre daba la señal de alerta. Por cinco minutos quedaba interrumpida la circulación en los corredores del edificio y en un espacio de 100 metros de la calle de la Akademia, frente a la puerta de �ste. Saliáentonces en medio de guarda armada. Estos mismos guardas, en su mayor parte s�bditos del Soviet, lo acompañíaban adondequiera que fuera. Aunque destinada ostensiblemente a resguardar la persona del caudillo comunista h�ngaro, esa escolta lo vigilaba, sabiácon quiénes hablaba, a qué lugares iba, qué decía, qué hacía. En privado, los h�ngaros cambiaban sonrisas maliciosas: experimentaban cierto melanc�lico consuelo al pensar que el rojo traidor a su patria estaba pasóndolo acaso peor que ellos mismos.

Contando la policía secreta y los demás cuerpos relacionados con ella, unos dos millones de hombres aproximadamente, los regímenes de las naciones satélites tenían no menos del 2% de la población organizada en unidades de seguridad que eran al mismo tiempo poderosa fuerza militar. Aterra la capacidad del comunismo para esclavizar muchedumbres. Y difícilmente cabr� exagerar el poder de intimidación de una policía tan numerosa como despiadada, y a la cual secundaban millones de auxiliares, espías y soplones.

El crimen "legalizado"

El cinismo con que han bastardeado los comunistas la estructura legal de las naciones satélites raya en lo increóble. Los regímenes rojos fabricaban decretos con la misma facilidad con que hace hormig�n la hormigonera. Su código penal, calcado en el de la URSS, desconociálas garantías más elementales que toda legislación da al individuo. El destierro a Siberia pendía como nueva espada de Damocles sobre las cabezas de todos los trabajadores.

Todo acto que pudiera interpretarse como tendente a "debilitar la autoridad del gobierno o la revolución proletaria" se consideraba "contrarrevolucionario". A quien no ejecutase su trabajo a satisfacción del comisario, aun cuando ello se debiera únicamente a mala salud, podía condenórsele a trabajos forzados. Privación de la libertad "por períodos hasta de diez años" era pena en que incurriáel obrero del ramo de transportes que por su trabajo defectuoso "haya ocasionado o podido ocasionar daños en el material rodante, o trastornos en la salida de trenes o buques". Si a un mecánico se le caiála llave inglesa con que estaba trabajando, y esto causaba desperfectos de consideración, sería posible que lo consideraran reo de delito contra el Estado y lo condenaran a muerte.

Era asimismo aplicable la pena capital al individuo acusado de sabotaje "cuando se cometa contra otro Estado en el cual gobierne la clase trabajadora, o contra la clase trabajadora de otra nación". De tal manera, a un rumano patriota podían fusilarlo bajo la inculpación de haber saboteado la estabilidad económica del Uzbekistán soviético.

En Polonia, conforme al decreto sobre "casos de delincuencia tendente a da�ar al Estado", era ajusticiable todo sospechoso de quien se presumiera que "puede delinquir en lo futuro". Quéeriádecir esto que la policía secreta estaba facultada para encarcelarlo a usted por la simple sospecha de que podráa delinquir el año que viene. En Rumania se castigaba con doce años de presidio al empleado que incurriera en el delito que definóa la ley en los siguientes ampl�simos términos: "faltar al cumplimiento de disposiciones relativas a la ejecución del Plan Estatal". En un régimen comunista esto incluye a toda persona relacionada de uno u otro modo con la fabricación, reparto o consumo de casi todo lo imaginable.

La legislación comunista regula en forma sorprendente la vida diaria del ciudadano. Sirva de ejemplo la ley de reclutamiento y movilización que regiáen Bulgaria (en el tiempo de la publicación de esta obra). Todo dueño de automóvil debía mantenerlo en buen estado de servicio y listo para la requisición. Debiá dar aviso inmediatamente de "todo cambio permanente de garaje". No le estaba permitido modificar radicalmente la estructura de su automóvil sin previa autorización del Ministerio de Defensa; y necesitaba asimismo autorización para vender un automóvil viejo e inservible. Quéien contraviniese estas disposiciones, daba con sus huesos en la cárcel.

Anólogas disposiciones regían para el labrador en lo que respecta a mulas y caballos. Habiáde proveerse de sendos certificados de propiedad de todos los que poseyera; debía someter a los animales a examen dos veces al año; en caso de movilización, los entregariá- juntamente con el automóvil, si alguno tenóa - en el lugar que corresponda, al cual habiáde llevarlos costeando de su bolsillo el transporte. A quien dejara de entregar automóvil, camión, caballo o mula, lo condenaban a cinco años de cárcel o trabajos forzados. El Gobierno comunista fijaba por s� y ante s� la indemnización correspondiente a lo que haya requisado.

El derecho a trasladarse de un lugar a otro estaba muy restringido, aun dentro del territorio de la Cortina de Hierro. �Se trataba de ir a pasar unos días en casa de un pariente que residía en otra población del país? Pues habiáque pedir visado de la policía lo mismo que si fu�semos a un país extranjero. Supongamos que usted, lector, era h�ngaro y deseaba trasladarse a una población distante más de 90 kilómetros de la suya. Para que en la taquilla de la estación le vendieran el billete habiáde presentar un permiso de su patrono, debidamente sellado, en el cual constara el motivo de viaje. Pongamos que fuera "visitar a mi prima MariáR..., que se halla muy enferma". Al llegar a la estación de destino tendráa usted que presentar en la taquilla el permiso para que anotaran allá la hora exacta de su llegada y lo firmaran. Por añadídura, dentro de las seis horas siguientes debía presentarse a las autoridades de policía del lugar. Ah, s�: el permiso para viajar habiáque solicitarlo con seis días de anticipación. �Quée Mariáse agrav� de repente? ¿Qué? le vamos a hacer!

Digamos que usted, ciudadano de cualquiera de las naciones satélites, exclamaba en un momento de impaciencia: "¿Qué? otra cosa puede esperarse de un Gobierno como �ste!". Tal exclamación era subversiva, era un ataque a la "democracia del pueblo". Si lo delataban a usted le costaráa varios años de cárcel o de trabajos forzados. Podía que además le confiscaran cuanto tuviera. Si la policía o cualquier comunista de mediana influencia sospechaba de usted, no se necesitaráa de más para que le quitaran la casa, los muebles, lo que poseyera. La pena de confiscación se imponóa por tan diversos motivos que bastaba una simple denuncia a la policía para que la aplicaran. O bien podráa suceder que a la policía secreta le gustara la casa de un ciudadano, al cual inscrib�a, sin más motivo que ese, en la lista de los señalados para la deportación.

Cierto marinero de uno de los buques que viajaban de la orilla checoslovaca de la orilla alemana del Río Elba estaba sentado a la mesa de un restaurante en Lovosice cuando alguien le preguntú de una de las mesas vecinas: "�Está la situación en la Alemania Occidental tan mala como dicen los diarios?". El marinero repuso con honrada franqueza que en las tiendas de la Alemania Occidental podía uno comprar casi todo lo necesario a precios razonables. No habiáterminado de comer cuando se lo llevaron preso. Lo condenaron a seis meses de cárcel por haber "propalado rumores falsos".

La circunstancia de que los jueces y magistrados a quienes tocaba aplicar los innumerables decretos-leyes entendieran muy poco de procedimiento judicial y conocieran apenas superficialmente el derecho era lo de menos. Sabían, en cambio, lo que se esperaba de ellos. "El juez debe interpretar la ley en favor del compareciente que pertenezca al proletariado", afirmaba con toda seriedad el periódico de Bucarest Nueva Justicia, Órgano oficioso de los tribunales. La misión del juez se reduciáa emplear la ley como instrumento de venganza de clase; a servir los intereses del partido comunista; a intimidar, encarcelar o eliminar a quienesquiera se opusieran al partido. Cuando hablan de "ley", de "democracia", de "paz", los comunistas usan estas palabras con sentido diametralmente opuesto al que encierran para toda persona civilizada. Para el comunista, la ley tiene por fin Último reinar por el terror perpetuando el terror.

 

Notas:

[*] "Conquista por el terror". Leland Stowe. Random House. 1952. (Modificados algunos tiempos verbales para facilitar la lectura en la actualidad)

 

 

ALERTALIBROS

 Tomo nó 12 de la obra "El Terror Rojo": Escalofriante experiencia en una de las más atroces dictaduras militares comunistas. Laos - la tierra del millón de elefantes é fue sometida por Pathet Lao, con la ayuda de la URSS y Vietnam, al terror salvaje y criminal. Barbarie, pobreza, represión y genocidio marcan hasta hoy al país con menor libertad económica del mundo...

Leer online Descargar

 

ALERTAIMAGEN

 Bielorrusia

Residentes de Minsk, "ajusticiados" con horca de parte de los comunistas por haber ayudado de alguna forma, aunque fuese insignificante, a los prisioneros de guerra. 1941.

 

  ALERTA 360 INTERNACIONAL

 

ALERTA 360 INTERNACIONAL

Buenos Aires - Santiago - Sao Paulo - Madrid - Nueva York

 

 

Necesidades urgentes

 

 

Publicaciones

 

El Terror Rojo. Más 60 tomos,

miles de páginas, fuentes y

gráficos. análisis y cifras.

 

Cifras de Víctimas

 

Índice Mundial de Victimización.

Cuadros temáticos

a nivel global o nacional.

 

[email protected]

 

Reciba cómodamente en su correo libros y novedades.

Semanal | Gratis

 

     

 

Alerta 360 Internacional es una organización ciudadana de carácter independiente

y sin ánimo de lucro. Depende de la cooperación del público

para su subsistencia autónoma de grandes intereses.

Su objetivo es informar y promover debates positivos

en torno a los grandes focos de crisis.

 

� 2009 by Alerta 360 Internacional. Todos los derechos reservados.