El reino del terror
Alcanzado el poder,
Mac�as rápidamente
abandonó la democracia y
se dedic� a convertir a
Guinea Ecuatorial en uno
de los estados áfricanos
más represivos, temibles
y dictatoriales.
El 9 de marzo de 1969,
el diario ABC publicó en
portada: "Mac�as
asume el poder absoluto
en Guinea Ecuatorial",
para luego asegurar que
"después de
desembarazarse por todos
los medios de sus
adversarios políticos,
ha iniciado una purga de
sus colaboradores más
directos" y "con
las armas requisadas a
los extranjeros, el
presidente armí a sus
partidarios, que han
sembrado el terror en el
país".
Ante los ataques cada
vez más virulentos
contra los extranjeros,
comenzó un �xodo
imparable de españoles,
y el antiguo país
colonizador tuvo que
pedirle a la Cruz Roja
Internacional que
enviase urgentemente
equipos sanitarios para
relevar a sus médicos,
quienes, como dijeron:
"debido a las
circunstancias, no
pueden desempe�ar su
humanitaria labor con
eficacia, además de
peligrar su seguridad,
por la campaña
antiespañola que están
llevando a cabo las
autoridades guineanas"[1].
Muchos exiliados
debieron irse sólo con
lo que tenían puesto.
Entre ellos habiá
personas que llevaban
toda su vida en Guinea.
Los hijos de matrimonios
mixtos nacidos allá no
eran considerados
españoles por el
gobierno y se prohibió
su salida, separando así
a las familias. Otros no
tenían ni siquiera el
dinero que costaba el
pasaje y tuvieron que
conseguir préstamos para
partir.
Mac�as encarg� el
adiestramiento de
milicias y también envi�
misiones a Pek�n para
pedir alimentos y
formación para aprender
túcÚnicas de organización
miliciana popular. Las
"Juventudes en Marcha
con Mac�as", creadas y
armadas casi desde el
comienzo del gobierno,
sometieron a
humillaciones y
vejaciones a los
españoles que
encontraban aislados. La
Guardia Civil prefiri�
no intervenir para
evitar que aumentase la
violencia.
Un año después todos los
partidos de oposición
fueron ilegalizados, y
se creó el Partido Único
Nacional (PUN). En julio
de 1971 el partido fue
renombrado PUNT,
agregando "de
Trabajadores",
inspir�ndose en Corea
del Norte. La militancia
era obligatoria para
todos los guineanos
mayores de siete años de
edad.
Se levantaron sucesivas
olas de represión y los
opositores que no habían
alcanzado a escaparse al
extranjero fueron
encarcelados y muchos
murieron de forma
violenta. Otros fueron
torturados y encerrados
por largos períodos en
las inhumanas prisiones.
En "Guinea, materia
reservada� se cuentan
numerosos relatos de
atrocidades cometidas en
ese periodo. En uno de
ellos, un testigo relata
la muerte de Federico
Ngomo, antiguo
Presidente de la
Asamblea Nacional y
luego nombrado por
Mac�as auditor-jefe del
Banco Central de Guinea.
Ocurri� el día del
Corpus Cristi de 1971.
Los carceleros llevaron
a doce prisioneros a la
zona de Ngolo Ayon, a
unos 5 kilómetros de
Bata, y les obligaron a
cavar una zanja en una
zona pantanosa. Así es
el relato de lo
ocurrido:
"La milicia popular
cogi� palas, picos y
mazas y comenzó en ese
momento uno de los más
tútricos y espantosos
espectúculos...
Empezaron a golpear a
los prisioneros, que por
otro lado se ahogaban en
aquella viscosa agua en
estado de
descomposición, y que se
agarraban a los bordes
de la excavación con los
dedos sangrando y con
las uñas astilladas.
Cada vez que alguno de
ellos intentaba respirar
aquel aire saturado y
cargado de violencia y
de silencio, las
�Juventudes en Marcha
con Mac�así golpeaban
con sus palas o sus
picos las cabezas de
aquellas amorfas figuras
humanas rebozadas de
fango y sangre en donde
difícilmente se podía
apreciar donde estaban
la boca y los ojos.
Solamente cuando
cualquier movimiento,
por mínimo que fuera, se
detenóa en el interior
de aquella fosa
pestilente, los verdugos
cesaban su apasionante
diversión del Corpus. La
operación, sin embargo,
se repiti� al día
siguiente con nuevos
prisioneros. Los
espectadores
silenciosos, obligados
por la Guardia Nacional
a presenciar
gratuitamente aquel
espectúculo ofrecido por
el presidente Mac�as
Nguema Boyono, ahogaban
una contenida arcada de
terror, de dolor, de
asco. Cientos de
personas han muerto en
forma similar...�[2].
Las despiadadas matanzas
comenzaron a sucederse
cada vez con mayor
frecuencia y muchas
veces en público para
que sirviesen de
"escarmiento". Algunas
fuentes indicaron que se
llegaban a amontonar
hasta 6.000 prisioneros
en las cárceles, aunque
lo normal era matar a
los detenidos más
antiguos para hacer
lugar a los nuevos. El
26 de junio de 1974 - y
valga este hecho como
ejemplo para no seguir
enumerando otros -
Mac�as ordenó ejecutar a
118 prisioneros
políticos. Pero antes de
hacerlo, oblig� a los
familiares a que diesen
su consentimiento y
acuerdo a las sentencias
sumarias. Quéienes se
negaron a hacerlo fueron
asesinados aún antes que
sus seres queridos
acusados. De este modo
se aplicaba el sistema
con el habitual cultivo
de traiciones y
denuncias comunes en los
estados comunistas para
destruir la confianza
dentro de la población.
"La estela de sangre
dejada por la 'Juventud
en marcha con Mac�as' es
indescriptible�,
reconoció Obiang Nguema
en su libro "Guinea
Ecuatorial, país joven".
El sobrino y sucesor de
Mac�as criticó los
desmanes cometidos para
justificar así la
violenta deposición de
su tío, aunque hemos de
agregar que sin
mencionar su propia
participación en muchos
de aquellos sucesos
cruentos. En otro
párrafo de su obra
asegur� que las
dirigentes de la Sección
Femenina del PUNT
"someten a litigios
políticos cuestiones
�ntimamente conyugales,
litigios que generan las
persecuciones y
asesinatos de muchos
maridos�[3].
Mediante el decreto
promulgado el 7 de mayo
de 1971 Mac�as asumió
"todos los poderes
directos" tras
argumentar que habiá
superado dos supuestos
intentos de golpe de
estado y "atentados
para asesinar al
presidente popular y
democrático elegido por
el pueblo áfricano de
Guinea Ecuatorial�.
En octubre del mismo año
dictú un decreto-ley que
sancionaba cualquier
ofensa a su persona
hasta con la pena de
muerte y establecía
fuertes castigos para
quienes fuesen
condenados por delitos
de rebelión o por
intentar derrocar al
Gobierno.
Pero aún faltaba más: en
julio 1972, Mac�as se
autoproclamó presidente
vitalicio a través de
una �ley
constitucional�. También
se otorgariálos títulos
de "Honorable y Gran
Camarada�, por �la
sabia dirección que ha
llevado al país desde su
independencia",
�General Mayor de los
Ejércitos Nacionales�,
por �los méritos
militares alcanzados�;
y - como ya dijimos -
�Gran Maestro de
Educación Ciencia y
Cultura", por �la
infatigable labor
instructiva llevada a
todo el pueblo�[4].
La presencia soviética,
norcoreana, cubana y
china ya era muy
importante a esta altura
de los acontecimientos.
Guinea Ecuatorial era
una cárcel aislada del
exterior - como es
natural en los estados
comunistas - y subsistúa
gracias a la ayuda de
estos países.
"Los observadores
próximos a la Alianza
Atl�ntica habían
señalado, en los Últimos
meses, la preponderancia
de la influencia
soviética en el
territorio de ese país,
apoyada por instructores
cubanos que hablan
correctamente español,
gracias a la aportación
de armamento ruso para
el Ejército guineano.
Asimismo, la URSS habiá
participado en la
instalación de un
sistema de
telecomuÚnicaciones en el
país, y a cambio de todo
ello el Gobierno de
Guinea habráa dado
facilidades al Gobierno
de Moscú para la
instalación de una base
de pesca en la localidad
de Luba[5].
Lo cierto es que la base
no se utilizaba sólo con
fines pesqueros. Los
observadores atl�nticos
la calificaron como
militar y estratégica",
explicaba Pablo
Sebastión, entonces
corresponsal de ABC en
Bruselas.
Está claro, entonces,
que los países
comunistas apoyaban,
aconsejaban y cerraban
los ojos ante el
evidente desequilibrio
mental en constante
aumento del gobernante
de Guinea. Según un
informe elaborado por el
Ministerio de Asuntos
Exteriores español que
recogi� Rafael
Fernóndez: "El
dictador muestra
crecientes señales de
inestabilidad. Se rodea
de familiares o personas
de Mongomo, que coloca
en lugares importantes
de la Administración,
para vigilar a los
ministros. Trata con
desd�n y a gritos a sus
compatriotas y
diplomáticos y acapara
cargos. Además de ser
Jefe del Estado y del
Gobierno, desde marzo de
1969 es responsable
también de las carteras
de Defensa y Asuntos
Exteriores. El
funcionamiento de la
administración y de los
Órganos del Estado es
ca�tico. Comienza a ser
conocida Guinea
Ecuatorial como 'el
reino del terror'"[6].
Una vez que toda
oposición política fue
eliminada, el gobierno
comenzó a acosar e
intimidar a la Iglesia
Catúlica Romana, que era
vista como otra posible
institución opositora[7].
El gobierno dijo que
"No hay otro Dios que
Mac�as" y la frase
"Dios creó Guinea
Ecuatorial gracias a
Mac�as. Sin Mac�as
Guinea Ecuatorial no
existiría", se
convirti� en una parte
obligatoria de todos los
servicios religiosos que
subsistieron.
La actividad empresarial
se hizo casi
inexistente. Exceptuando
algunas pequeñas
empresas constructoras
extranjeras, encargadas
de obras públicas y
extracción maderera, el
resto de la escasa
actividad empresarial
estaba en manos del
Estado, como las
empresas estatales
comerciales, dedicadas a
la venta mediante
boletos de racionamiento
de artículos importados
como ropa, bebidas,
electrodomásticos o
bicicletas; la empresa
estatal de transportes,
con una flota de
autobuses que cubrían
los trayectos entre las
cabeceras de distrito; o
la empresa estatal de
petróleo, dedicada a la
venta de productos
derivados.
Trabajar en la
Administración del
Estado o en una empresa
estatal era un
privilegio reservado a
unos pocos. Sin embargo,
estos trabajadores no
tenían garantizados
derechos laborales,
incluida la percepción
regular de un salario,
pues podían pasar muchos
meses sin recibir su
sueldo. Además, los
trabajadores de las
empresas estatales no
tenían la libertad de
rescindir su relación
laboral de no mediar
causa justificada.
El trabajo era
considerado como el
primer deber y
obligación de todo
ciudadano, sin que se
esperase contrapartida
alguna, justific�ndose
que �el trabajo
creador y
revolucionario�
dignificaba al hombre.
En estas circunstancias,
cualquier tipo de
reivindicación sobre las
condiciones laborales
era
�contrarrevolucionario,
subversivo y propio de
los enemigos de la
patria�[8],
lo cual significaba el
castigo de cárcel.
En 1975 un decreto
prohibiendo toda
educación privada llevó
al cierre de todas las
escuelas católicas, y la
población fue advertida
de que el contacto con
la iglesia podráa
conducirla a un castigo
severo. Mientras tanto,
el mismo año Mac�as se
proclamó a s� mismo un
"Milagro Único"[9].
Por otra parte, el
cierre de los colegios
también obedecía a que
el régimen era
virulentamente anti-intelectual.
Entre 1969 y 1976 unos
75 maestros o
funcionarios de
educación fueron
ejecutados, incluyendo
tres ministros. Cientos
de maestros fueron
expulsados, causando el
cierre de similar nómero
de escuelas[10].
Mac�as declaró que la
educación privada era
subversiva y la prohibió[11].
Los niños ya no iban al
colegio porque los
maestros habían muerto o
huyeron. Lo Único que
debían aprender era a
gritar "�Nada sin
Mac�as, todo por Mac�as!
�Abajo el colonialismo!
�Abajo el imperialismo!"[12].
Pero la postura hostil
del régimen contra el
intelectualismo no
estaba limitada al
sistema de educación.
Cualquier ecuatoguineano
educado era visto como
una amenaza, y los
profesionales, como
estadistas por ejemplo,
podían ser asesinados
por este simple hecho.
El túrmino "intelectual"
fue prohibido por Mac�as
en 1973[13].
Entre todos sus odios,
el presidente profesaba
uno particular contra
los annoboneses[14],
probablemente porque los
isle�os mantenían una
lealtad nunca disimulada
por sus antiguos
colonizadores españoles.
Los habitantes de la
remota Annobón vieron
pasar los años en un
absoluto aislamiento,
sin que apareciera por
allá ningún barco.
También en 1973 se
declararía una epidemia
en la isla, pero Mac�as
no sólo se negó a enviar
ayuda, sino que incluso
prohibió que lo hicieran
las organizaciones
humanitarias que estaban
dispuestas a ayudar[15].
Un decreto publicado en
agosto del mismo
fatúdico año obligaba a
todos los ciudadanos del
país a cambiar su nombre
cristiano por el
equivalente áfricano.
Fernando Po pasó a
llamarse isla Mac�as
Nguema, Santa Isabel se
convirti� en Malabo, San
Carlos - la segunda
ciudad de la isla - fue
renombrado como Luba y
la remota isla de
Annobón pasaba a ser
Paqalu[16].
Debido a la p�sima
gestión presidencial, el
país pronto entró en
crisis, a lo que
contribuy� la
nacionalización de la
economía y la
megalomanóa de Mac�as
Nguema, que le llevó a
construirse un palacio
valorado en 12 millones
de dólares[17],
entre otras
excentricidades.
En medio de esta
situación, en un país
casi totalmente aislado,
la población sobrevivía
sufriendo graves
penurias, y enfermedades
ya erradicadas volvieron
a aparecer. Sin ninguna
lógica ni preocupación
por su pueblo Mac�as
ordenó clausurar la
leprosería de Micomeseng,
forzando así a los
enfermos a regresar a
sus aldeas de origen.
Muchos fueron rechazados
o incluso perseguidos
por el temor al contagio
de la gente sana y se
vieron obligados a
refugiarse en la selva[18],
donde morirían en
espantosas condiciones.
No es de extrañar que en
1974, una comisión
internacional publicase
un informe en el que se
calificaba al régimen
como el más brutal del
mundo. La iglesia
denunció el asesinato
del ex-vicepresidente
Edmundo Bosio y de otros
miembros de la
oposición, a lo que el
presidente respondió
expulsando a la mayoría
de los religiosos del
país y decretando el
cierre de todas las
iglesias.
Los religiosos
extranjeros tuvieron
entonces que salir
también de Guinea,
mientras que el clero
autúctono fue
perseguido, encarcelado,
torturado y asesinado.
Con la influencia
directa de sus nuevas
amistades comunistas,
Mac�as declaró el estado
ateo en un país con un
95% de población
católica.
Amnistía Internacional,
en su informe anual de
1976, afirmó de Guinea
Ecuatorial: �es uno
de los más represivos y
totalitarios estados de
África�. Critic�
duramente las
detenciones del
Vicepresidente y
Ministro del Interior
Miguel Eyegue, uno de
los más importantes
consejeros militares del
Presidente, la del
capitún Salvador El�, y
las de entre 15 y 20
sacerdotes y monjas
católicas.
En marzo de ese año
Mac�as firmó un
decreto-ley en el que
ordenaba que "todos
los niños guineanos
entre 7 y 14 años,
recibir�n
obligatoriamente
adiestramiento militar�
y �cualquier
padre de familia o
persona que se niegue a
entregar a su hijo será
encarcelado o fusilado�.
Otro decreto-ley,
firmado el mismo día,
reafirmaba la
áfricanización de
términos del año
anterior, prohibiendo
"exhibir ninguno de los
nombres de pila puestos
por la Iglesia al ser
bautizados" y "el
mal pronunciamiento de
los nombres áfricanos y
menos con entonación
europea�[19].
Entre los extranjeros
sufriráan muy
particularmente los
trabajadores nigerianos
que trabajaban en las
plantaciones de cacao en
Fernando Po. Vieron
impotentes cómo se iban
deteriorando los
cultivos, de difícil
producción. Las fincas
que habían pasado a
manos de guineanos se
degradaban rápidamente,
la producción disminuiá
y los patrones no
pagaban. Los castigos
eran más frecuentes y
duros que nunca antes,
convirtióndolos
prácticamente en
esclavos absolutamente
carentes de derechos
dentro del país. Si
protestaban por las
condiciones en que
debían trabajar el
gobierno respondía con
acción policial o
militar. En vista de
todo esto muchos
escaparon. Ya en 1972 se
habían marchado unos
20.000 de los 50.000
nigerianos que vivían y
trabajaban en Guinea
Ecuatorial.
En enero de 1976 la
situación llegó a
extremos intolerables.
Mac�as habiáincumplido
todas las promesas que
hiciera antes a las
autoridades nigerianas,
que entonces enviaron un
barco a Malabo para
repatriar a los
trabajadores que
desearan regresar a su
país. Todos querían
salir cuanto antes hacia
su patria, que se
encontraba a unas cinco
horas de navegación. En
el barco se abarrotaron
1.500 personas
aterrorizadas. En los
muelles quedaban unos
7.000 nigerianos que
querían también subir al
barco. Mac�as envi�
soldados con el
argumento de que haráa
respetar el orden y para
evitar que se marcharan
algunas guineanas que se
habían casado con
nigerianos.
"En medio de un pÚnico
generalizado en los
muelles, los soldados
abrieron fuego con armas
automáticas",
dijo la revista África
en marzo de 1976.
Fuentes gubernamentales
nigerianas manifestaron
luego que en la matanza
perdieron la vida al
menos 11 trabajadores.
Despu�s de esto el
gobierno nigeriano
ordenó la repatriación
de todos los
trabajadores. Se
vivieron unas jornadas
dramíticas en las que
los nigerianos escapaban
como podían en
abarrotados barcos
enviados desde su país o
en cualquier cosa que
flotara. Algunos
aseguran que Nigeria no
intervino militarmente
por miedo a la presencia
soviética en Guinea,
entonces ya muy
importante. Nadie sabe
exactamente la cantidad
de nigerianos que
murieron en aquellos
sucesos. Los barcos
escaseaban pues Mac�as
habiáordenado
destruirlos mucho antes
para evitar fugas de su
atemorizado pueblo. Este
nuevo �xodo masivo
perjudic� gravemente al
país, y las cosechas de
cacao quedaron más
afectadas aún que en el
previo abandono
precipitado de los
españoles unos años
antes.
Ese mismo año el
semanario norteamericano
The Guardian informaba
que unos 26.000
"esclavos" estaban
trabajando en las
plantaciones de cacao y
café de Guinea
Ecuatorial y citú un
informe de la Sociedad
Anti-esclavitud - con
sede en Londres - que
aseguraba que la isla de
Fernando Po era un gran
campo de trabajos
forzados. Según la
información del
semanario, incluido en
uno de los boletines �La
Voz del Pueblo� de la
ANRD[20],
Mac�as habiáobligado a
la población a trabajar
en las plantaciones,
debido a la salida
forzada de los braceros
nigerianos.
Para sustituir a los
exiliados el gobierno
decidió que cada pueblo
y cada familia del país
debían entonces enviar a
la isla un cupo de
trabajadores para salvar
la cosecha de cacao. Si
la gente no se alistaba
voluntariamente, se
procedía a su detención
y traslado forzoso desde
su pueblo hasta las
plantaciones en Fernando
Po; los obreros así
tra�dos no tenían
derecho a salario
alguno, y tan sólo
recibían una escasa
ración de alimentos. Sin
asistencia médica ni de
ningún otro tipo y sin
familiares o conocidos a
quienes acudir para
sobrevivir, muchos de
estos trabajadores
forzados hurtaban en las
fincas de los habitantes
de la isla ante la
impotencia de �stos, que
no tenían instancia
alguna donde denunciar a
�los trabajadores
revolucionarios�, como
entonces se les llamaba.
Estas personas no podían
retornar a sus aldeas, y
sólo en casos
excepcionales
consiguieron una
autorización de
desplazamiento, o
�credencial�[21].
Hubo pesquisas a lo
largo de todo el país
para recolectar hombres
y llevarlos a trabajar
obligados a las
plantaciones de cacao.
En la Navidad de 1976,
por ejemplo, llegó un
barco a Annobón después
de los años previos de
aislamiento. Los isle�os
pensaron que por fin
llegariáapoyo mídico y
otras ayudas. Al darse
cuenta de su error los
que pudieron se
escaparon a cuevas que
sólo ellos conocían en
su tierra. Mientras
tanto, los guardias de
Mac�as capturaban a
todos los hombres que
encontraron entre los 16
y los 40 años[22].
La gente, forzada a
realizar un cultivo
difícil sin ninguna
experiencia, no
consiguió cubrir ni
siquiera las cuotas más
mínimas. A pesar de las
amenazas y represalias,
no alcanzaban ni
siquiera un triste 10%
de la producción
original - anterior a la
independencia - tras la
partida de los
nigerianos.
En condiciones similares
de carencia y maltrato
se desarrollaría el
trabajo en el sector de
la construcción,
concretamente en las
obras de alguna que otra
infraestructura, como
fue la construcción de
la central
hidroeléctrica de Bikomo,
donde los trabajadores
guineanos apenas
percibían, de manera muy
irregular, un salario de
3000 bikwele, que
alcanzaba escasamente
para la manutención de
cinco días[23].
Además, tanto los
funcionarios públicos
como la población en
general estaban
obligados cada s�bado a
trabajos públicos, como
la limpieza de la hierba
de las calles (o �chapeo
de las ciudades�), al
estilo habitual de los
países comunistas. En
cualquier momento y
lugar los cuerpos de
seguridad podían detener
a las personas y
obligarlas a trabajar en
tareas de limpieza. La
institución del trabajo
forzoso gratuito y
generalizado era
conocida como �trabajar
por el PUNT�.
Más allá de este trabajo
forzoso generalizado,
los reclusos de la
cárcel central de Black
Beach (muchos de ellos
presos políticos) eran
empleados - sin
remuneración alguna - en
trabajos de obras
públicas, limpieza de
las ciudades, o en las
fincas estatales y
plantaciones privadas de
alimentos de las
personalidades del
régimen.
En febrero de 1977 la
desaparecida revista
�Cuadernos para el
Diálogo� publicó un
reportaje escrito por un
guineano que pidió que
su nombre fuese
protegido, donde contaba
que en ese momento habiá
miles de personas en su
país que habían sido
condenadas a realizar
trabajos forzados, las
mujeres eran violadas
por los guardianes, y
que a los prisioneros no
les daban comida y
muchas veces tampoco les
pasaban la que les
llevaban sus familiares.
"La tortura está a la
orden día�, decía el
autor del artículo.
'Cambio-16' al explicar
que Guinea estaba ya
empobrecida hasta
límites extremos,
publicó una cita del
periodista guineano
Donato Ndongos "los
diez años de poder
absoluto por parte de
Mac�as han servido para
que una producción
cercana a las 50.000
toneladas de cacao se
reduzca a las 3.000
actuales; para que el
café haya pasado de las
8.000 a las 1.000
toneladas; para que
160.000 guineanos hayan
tomado el camino del
exilio, otros 4.000
están en las cárceles de
Guinea y 30.000 personas
están condenadas a
trabajos forzados".
Fueron surgiendo grupos
opositores en el
exterior, que denuncian
la situación que se
estaba viviendo en
Guinea. La ANRD, en una
Conferencia Nacional
sobre los Refugiados de
Guinea Ecuatorial en
agosto de 1978,
consider� por su parte
que en ese entonces - y
a pesar de todas las
medidas gubernamentales
para evitarlo - habiá
unos 60.000 guineanos
exiliados en Gab�n,
40.000 más en Camerún,
otros 15.000 en Nigeria,
8.000 en España y unos
300 en Sao Tomé y
Príncipe. La suma total
suponía alrededor de un
tercio de la población
del país.
La infraestructura
financiera y
administrativa estaba
destruida completamente.
La situación económica
era crítica. Apenas si
habiáalimentos en los
mercados y ya no se
podía cazar, porque
Mac�as habiáordenado a
toda la población a
entregar sus armas por
temor a levantamientos.
Tampoco se podía pescar
porque habiáordenado
destruir los cayucos y
botes, para evitar
huidas. Las
exportaciones de Guinea
en 1978 fueron cinco
veces inferiores a las
del inicio de los años
70, prácticamente
limitadas al poco cacao
que se producía. La
antiguamente aceptable
red de carreteras del
país iba deterior�ndose
por falta de
mantenimiento, y en
algunos lugares la selva
ya se habiácomido los
caminos.
En el banco no habiá
dinero, pues Mac�as se
lo llevaba en maletas a
su refugio de Río Muni,
especialmente las
divisas. Entonces, el
propio dictador, o
cualquier autoridad
militar, empezaron a
secuestrar españoles
para pedir rescates a
cambio de su liberación.
Tuvieron que salir de
Guinea los Últimos
misioneros españoles que
allá quedaban, acusados
de espiar para el
Gobierno español por
medio de la confesión.
Todos los testimonios
aseguraban que en Guinea
morían numerosos
detenidos a palos o por
maltratos y hambre.
Según Cambio-16 a
finales de 1978 solo
quedaban en Guinea unos
50 españoles, de la
Embajada, Iberia,
Aviación Civil, Escuder
y Galiana, Mallo, Tok,
Fleitas, Sampaka,
Cabanillas y San
Cristúbal.
Los hospitales estaban
en ruinas y no habiá
medicinas en el país. La
mortalidad infantil pasó
de ser una de las más
reducidas de África a
una de las más elevadas.
La situación de la
enseñanza era
catastr�fica, con las
escuelas cerradas y los
maestros fugados o
asesinados. El Gobierno
guineano no dedicaba ni
un c�ntimo a la
enseñanza o la sanidad.
Ey� Nchama, secretario
general de ANRD, dijo al
Daily News de Tanzania
en un viaje a Dar el
Salam, que �no hay
ley en Guinea
Ecuatorial, lo Único que
cuenta es la ley de la
selva. La policía tiene
el poder de detener
arbitrariamente a
cualquier sospechoso de
ser un opositor a
Mac�así.
El sanguinario dictador
sería al fin depuesto el
3 de agosto de 1979, en
un golpe militar de su
sobrino y entonces
Ministro de Defensa,
Teniente Teodoro Obiang
Nguema Mbasogo, después
de que el presidente
ordenara el asesinato de
uno de sus hermanos[24].
El mídico personal de
Mac�as, Agustún Loery -
a quien el golpe le
salv� pues se encontraba
condenado a muerte -
asegur� que el ex
presidente era un "loco
secular". El doctor
afirmó que la región de
Mongomo habiáquedado
devastada y que la
mayoría de sus
habitantes huyeron.
Muchos murieron al
cruzar a nado el río que
separa a Guinea de
Gab�n. En el país habiá
alrededor de 2.000 casos
de lepra y la filaria
estaba muy extendida y
sin atención médica. Los
niños tenían s�ntomas de
raquitismo y los
vientres abultados,
debido a la pobre
alimentación y a los
gusanos intestinales que
los devoraban por
dentro.
Ante la situación
crítica en que se
encontraba Mac�as huy� a
su aldea natal en el
distrito de Mongomo,
donde fue hecho
prisionero por los
hombres de Obiang,
quienes lo condujeron a
Malabo para que fuese
sometido a juicio.
Durante su búsqueda
previa en el palacio de
Nzangayong se
encontraron los bastones
de �bano con
incrustaciones de marfil
con los que rompiá
cabezas a diestra y
siniestra. Durante sus
once años de reino,
desde 1968 a 1979, fue
denominado merecidamente
�el Pol Pot de África"[25].
Condenado a muerte por
el tribunal por los
delitos de asesinato,
traición, genocidio y
apropiación de fondos
públicos, fue ejecutado
junto a seis de sus
colaboradores el 29 de
septiembre de 1979. Su
muerte fue celebrada por
la mayoría de la
población.
Lamentablemente, el
futuro no mejoraría
mucho las condiciones de
vida de los esperanzados
habitantes.